sábado, 23 de junio de 2012

COPA y KOLINA repudian el Golpe de Estado en Paraguay

Al instante de conocida la noticia del Golpe de Estado en la hermana República del Paraguay el repudio a tal acción fue contundente en amplísimos sectores sociales, y claramente expresado desde los organismos -institucionales y políticos- que representan sin dobleces los intereses populares de nuestra región. Dentro del entramado democrático regional es cierto que la democracia paraguaya sigue siendo uno de sus eslabones mas débiles; el genocidio de la Triple Alianza en el Siglo XIX y el aparato policíaco-militar montado por tantos años de dictadura durante el Siglo XX han alejado a ese pueblo mas que a otros de sus objetivos de liberación e independencia definitivas, los que esperamos sean alcanzados, para beneficio de esa nación, lo antes posible.
Poderes corporativos y elitistas, digitadores de muchos medios masivos de comunicación, fueron parte activa en ésta conspiración contra un gobierno elegido por el voto popular.
El gobierno de Fernando Lugo tenía sus debilidades, en gran medida por los condicionamientos extorsivos a los que era sometido cotidianamente por los sectores que acabo de mencionar; no pueden esas debilidades ser excusa para justificar de modo alguno el accionar antidemocrático de la oligarquía paraguaya y sus serviles cómplices. Los intereses Imperialistas del Pentágono también han gravitado en éste golpe a la democracia.
Hoy la construcción de nuestra Patria Grande ha sufrido un duro revés, y los responsables de esta acción cobarde son claramente identificables, aunque se escondan entre los idiótas útiles que les sirven de mano ejecutora.
Difundo a continuación dos comunicados. Uno firmado por Gabriel Monzón, quien es secretario técnico de la Confederación Parlamentaria de las Américas y el otro emitido por KOLINA, Corriente de Liberación Nacional.

                                                                              Fabián Curotto

BUENOS AIRES, 22 de junio de 2012.


COMUNICADO

La Secretaría Técnica de la CONFEDERACION PARLAMENTARIA DE LAS AMERICAS con sede en Buenos Aires, manifiesta su repudio a la destitución del Presidente de la República del Paraguay FERNANDO LUGO y llama a efectuar las acciones diplomáticas por parte de todos sus miembros para expresar su rechazo a toda práctica que vaya contra un gobierno Nacional, Popular y Democrático del Continente.
Asimismo solicita a todos los parlamentarios de las Américas que efectúen en sus ámbitos de acción las declaraciones de apoyo a las democracias del Continente, aborreciendo y condenando a todas las acciones golpistas, de cualquier tipo, en todos los rincones de América.

Dr. Gabriel Monzón
 Secretario Técnico
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22 de junio de 2012


Repudio al golpe jurídico institucional en Paraguay


Llamamos a la reflexión a las fuerzas políticas y gobiernos de los países de la Patria Grande, por cuanto este golpe ilegitimo a las instituciones, camuflada en un ámbito supuestamente democrático, no respeta el concepto de autodeterminación de los pueblos, en tanto fue un acontecimiento teñido con la sangre de los pobres lo que impulsa a la destitución de un gobierno hermanado con la región, en manos de una concentración económica que mantiene sus escaños en un parlamento que no representa la voluntad popular en la figura del Presidente Lugo.
Desde la KOLINA expresamos nuestra solidaridad con el PRESIDENTE FERNANDO LUGO y repudiamos, antes, ahora y siempre, el accionar golpista de las minorías frente a la pérdida de sus privilegios en manos de los sectores democráticos, nacionales y populares.

Corriente de Liberación Nacional KOLINA




lunes, 18 de junio de 2012

Cuatro años, dos Fotos y un Mensaje

Por Fabián Curotto


Se cumplieron 4 años de aquel inolvidable discurso -¡cuál no!- de la presidenta Cristina Fernandez de Kirchner en Plaza de Mayo. En medio de los desproporcionados reclamos de la patronal agropecuaria, sector que cierta maquinaria mediática hegemónica -que se ya entonces se autodefinía increiblemente como independiente- trataba de instalar en el inconciente colectivo con el título de "El Campo".
El pueblo sabía que esa turba variopinta con discurso destituyente, que bloqueaba rutas con sus camionestas "de luxe" y derramaba leche en buen estado a los costados de los caminos, no era mas que un porcentaje mínimo de lo que es el campo en realidad. Concretamente, el ínfimo porcentaje agro-oligárquico que históricamente "negreó" a los peones rurales y menospreció a los trabajadores en su conjunto, se veía conformado por terratenientes, mega-exportadores sojeros, intereses transnacionales y mezquindades afines, acostumbradas a "tomar el té de las cinco" en la Sociedad Rural Argentina.
Extrañamente -o no tan extrañamente- algunos grupitos de la izquierda acompañaron los reclamos de estos sectores antipopulares por definición, como si se tratara de una causa patriótica o revolucionaria.
Las facciones mas reaccionarias de nuestra sociedad una vez mas contaron con ésta suerte; pues esta vez tampoco les faltó el apoyo de la izquierda boba -esa que siempre termina haciéndole el juego a la derecha- como cuando, por ejemplo, decidieron derrocar un gobierno nacional, popular y democrático allá por 1955, dando lugar a que se instale en el centro del poder político nuevamente lo peor del "establishment", del antipueblo. Cierta clase media -media gorila, media democratica, media gris- también aportó lo suyo, para no sorprendernos.
En éste caso tambien desafiaban a un gobierno de la misma naturaleza: Nacional, Popular y Democrático. Y hago especial hincapié sobre éste último término, no sólo por la naturaleza constitucional del gobierno, sino porque la presidenta decidió enviar aquella Resolución 125 que tanta controversia traía al Congreso, es decir, a una institución de la democracia. Podría haber recurrido al decreto, mas aún viendo las posturas adversas que empezaban a agruparse, o mas exactamente, a rejuntarse. Tal fue así que esa bolsa de gatos rellena con intereses egoístas, "affaire Pino Solanas - Carrió", PCR, derecha mediática y camaleones, terminó haciendo síntesis en la figura de quien en los papeles era el vice presidente de la nación, y terminó siendo primero un traidor y luego un descarte (los mismos sectores que lo vitorearon a mediados de julio de aquel 2008, terminaron ignorándolo poco tiempo despues).
Pero volviendo a aquel 19 de junio, invito a releer el discurso presidencial. Néstor aun estaba ahí, junto a ella y junto a nosotros. Hoy su fuego está entre nosotros, y hasta en nosotros, sin dudas... pero, cómo no reconocer que lo extrañamos !
Las fotos que agregué a ésta nota fueron tomadas durante aquella jornada.
Nada mas, pasemos al discurso... o mejor dicho, nada menos: Cristina tiene la palabra.


Discurso de Cristina en Plaza de Mayo - 18 de Junio de 2008.

Gracias, muchas gracias a todos por estar hoy aquí, en esta Plaza de Mayo, la plaza de todos los argentinos. Muchos de ustedes me conocen antes de ser Presidenta de la República Argentina, me conocieron como senadora, defendiendo la soberanía nacional de nuestros Hielos Continentales; me conocieron también los ex combatientes de Malvinas, cuando los acompañé en el Senado en sus luchas para lograr la ley que reconociera sus derechos; me vieron también los argentinos sentada en mi banca de diputada, junto a ese gran socialista, que fue Alfredo Bravo, reclamando la anulación de las Leyes de Obediencia Debida y Punto Final; me vieron los trabajadores y sus dirigentes sindicales negarme a votar, allá en el 98', la Ley de Flexibilización Laboral y más tarde la Ley de la desvergüenza y de la Banelco; me han visto en muchas batallas, dadas con la convicción, con la pasión de mis ideas, que sé son también las de millones de argentinos.
Sabía que como Presidenta de la República iba a tener que dar alguna otra gran batalla, lo supe cuando me comprometí, ante todos ustedes, a profundizar la transformación y el cambio, que ese hombre que está aquí junto a mí, mi compañero de toda la vida, comenzó el 25 de mayo del año 2003. (Aplausos). Sabía que la profundización de ese proceso venía por la redistribución del ingreso, porque si bien millones de argentinos han vuelto a recuperar el trabajo, productores y empresarios su rentabilidad, comerciantes pudieron volver a abrir sus negocios, profesionales volver a trabajar, jóvenes volver a tener esperanzas, sabía que todavía falta mucho y siempre va a faltar.
Por eso, cuando tomé decisiones para redistribuir el ingreso no lo hice - se los juro - para perjudicar a nadie, al contrario, no fueron contra nadie, fueron para que todos los argentinos pudiéramos vivir un poco mejor; para que los alimentos, que mencioné en mi discurso de asunción, el 10 de diciembre, como un de los problemas fundamentales que íbamos a tener en el mundo, junto a la energía, llegaran a todos. Tal vez algunos creyeron que era sólo un discurso de ocasión, pero aquí está, no solamente en la Argentina, en el mundo, el problema de alimentos cada vez más caros y de una energía cada vez más cara.
Yo sueño - y ese fue mi compromiso al tomar las decisiones - de vivir un Bicentenario diferente al Centenario que vivió este país hace casi 100 años. Hace 100 años este país era el principal productor de carne y trigo, exportaba todo, sin embargo los argentinos se morían de hambre y los obreros eran apaleados y fusilados. (Aplausos).
La Argentina del Centenario vivió sus primeros cien años con estado de sitio por la violencia que la miseria, el hambre y el dolor habían desatado entre todos los argentinos.
Yo sueño con un Bicentenario diferente, con las industrias trabajando, agregando valor a sus productos para seguir sosteniendo el salario y más trabajo para los argentinos; sueño con un campo que cada vez produzca más materias primas pero que les agregue valor aquí, en nuestro país, para dar más trabajo todavía. (Aplausos). Esos son mis sueños, pero los sueños necesitan también de decisiones y del coraje necesario para tomar esas decisiones.
Cuando vine aquí el 1º de abril, a hablar con todos ustedes, yo creía que realmente estaba ante la batalla por la redistribución del ingreso porque, tal vez, quienes tenían que resignar una pequeña parte de su renta extraordinaria disputaban y discutían; creía - les juro sinceramente - que estaba ante esa batalla, la de la redistribución del ingreso, la de la lucha de los intereses naturales en toda democracia donde hay conflicto social. Pero luego, cuando comenzaron a pasar los días y yo veía que desde un sector de la sociedad, desde una corporación, cuatro personas a las que nadie votó, a las que nadie eligió, se reunían, deliberaban, decidían y comunicaban al resto de los argentinos quién podía andar por las rutas del país y quién no, me di cuenta que estaba ante otra situación muy diferente. (Aplausos).
¿Por qué? Sin insultos ni agravios, el pueblo no insulta ni agravia. Me di cuenta, entonces, que estaba ante otro escenario, ante otro cuestionamiento, ya no era retenciones sí o retenciones no, ya no eran intereses, se estaba socavando, se estaba interfiriendo en la misma construcción democrática, esa que nos dice que son los representantes del pueblo, elegidos en elecciones libres, democráticas y sin proscripciones, los que deciden, deliberan y ejecutan. (Aplausos) Esa es la Argentina democrática, la de la Constitución, la de las instituciones, la de los poderes del Estado, legal y constitucionalmente establecidos.
Pero cuando además empecé a ver a algunos que parecían colarse entre esos reclamos, y que ya no cuestionaban ni las retenciones ni nada, simplemente nos insultaban por haber reinstalado la vigencia de los derechos humanos en la Argentina, el escenario fue completo y total. (Aplausos)
Yo creo sinceramente que eran colados que siempre tratan de acercarse cuando hay conflictividad, para ver si pueden dar marcha atrás y volver a la impunidad, no se dan cuenta que es la historia y el pueblo el que decidió derribar el muro de la impunidad. Pero quiero creer sinceramente que tal vez esas cuatro personas, llevadas por la propia dinámica de los hechos, por la propia dinámica de las corporaciones que muchas veces no pueden ver más allá de sus propios intereses sectoriales, no se dieron cuenta de lo que estaban haciendo. Yo quiero en nombre de la vigencia democrática, en nombre de la Constitución, en nombre de las leyes de la República, que adviertan que si la historia primero fue tragedia hoy se repite como comedia, y que ya los argentinos no queremos más comedias, queremos por sobre todas las cosas volver a recuperar responsabilidad institucional y vigencia de la Constitución.
Cuando uno ve el mundo que hoy tenemos, cuando un dirigente lo es no solamente porque ocupa un lugar institucional sino porque además puede anticiparse a lo que viene, advierte cuánta razón teníamos en volver a retomar instrumentos básicos de la política económica del Estado como son los derechos de importación y de exportación para apuntalar un proyecto nacional y popular. (Aplausos)
Permítanme decirles que estos mismos derechos de exportación que hoy son cuestionados, junto a los derechos de importación, también formaron parte de otra política, la política de los años `90. Allí se bajaron a cero todos los derechos de exportación vinculados con lo agropecuario, se bajaron también a cero los derechos de importación, se nos cayó todo, el campo, la industria. Es entonces hora de que todos los argentinos advirtamos la importancia de estos instrumentos que los grandes países desarrollados utilizan para protegerse y muchas veces utilizaron para perjudicarnos a nosotros, los países emergentes. (Aplausos) Lo sabemos porque lo discutimos en el mundo junto a otras naciones que creen que es necesario recuperar los instrumentos de decisión nacional para construir un país más justo.
Estamos ante una gran oportunidad histórica por primera vez, por primera vez ellos necesitan más de nosotros que nosotros de ellos. (Aplausos) Seamos inteligentes, dejemos de mirarnos el ombligo, dejemos de lado esa costumbre de cierta dirigencia argentina que cuando se frustra frente al voto popular se encierra sobre sí misma y no es capaz de mirar o tender una idea mejor, y si no la tiene apoyar al que tiene una idea mejor que él.
Necesitamos todos los argentinos, todos los sectores de la producción, del trabajo, de la industria, del comercio, aunar esfuerzos para aprovechar esta oportunidad y construir el país que soñamos.
Yo empecé muy chica con esas mismas banderas que muchos de ustedes portan con orgullo. Pasaron muchas cosas argentinos, nos dividieron, nos enfrentaron los unos con los otros, civilices y militares, el campo y la industria, y solamente se beneficiaron de esos enfrentamientos muy poquitos.
Los que primero cayeron como siempre fueron los pobres, después fueron los trabajadores, después vinieron por la clase media, por esa clase media que muchas veces a partir de prejuicios culturales termina actuando contra sus propios intereses. Los intereses de la clase media son los de los trabajadores, son los de los empresarios comerciantes, son los de los argentinos que tienen sus intereses atados aquí a la tierra, que no pueden girar dólares al exterior, que tienen su casa aquí, sus hijos.
Tenemos que aprender a mirar más allá de lo que nos muestran; tenemos que aprender a escuchar más allá de lo que nos recitan; tenemos que comenzar a mirar en base a nuestros propios intereses para dejar de lado los cantos de sirena. Tuvimos demasiados cantos de sirena y nos fue muy mal.
Por eso yo quiero desde aquí, desde esta Plaza de Mayo que, como dije ayer, empezó siendo de los peronistas, pero que después de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo es de todos los argentinos (Aplausos); desde esta Plaza quiero convocar a todos a que discutamos en este acuerdo del Bicentenario cómo podemos mejorar nuestras políticas agropecuarias para producir más, pero también para que los argentinos sigan comiendo bien, es imprescindible garantizar la mesa de los argentinos.
También tenemos que saber y decidir los argentinos cómo queremos vivir y convivir. Tenemos que aprender que muchas veces puede haber diálogo, discusión y debate, y ojalá que haya acuerdo, pero también sabemos que dialogar puede ser no estar de acuerdo en algún punto. Tenemos que aprender de una buena vez por todas a procesar democráticamente nuestras diferencias. Tal vez con tanto golpe de Estado, con tanta interrupción institucional que hemos vivido, creemos que todo se arregla con intolerancia, con golpes, con bocinas, cacerolas o corte de ruta.
Yo creo sinceramente, argentinos, que así no se arreglan las cosas, al contrario, cada vez se desarreglan más. Siento que nos tenemos que dar la tarea todos, sin excepciones, empezando por quien habla, de contribuir a construir más democracia y más institución.
Yo les pido a quienes tal vez, estoy segura, equivocados por la propia dinámica sectorial, equivocaron el rumbo y quisieron mandarnos a todos los argentinos, a decirnos por dónde podíamos pasar y por dónde no, si pasaba combustible, pasaba leche o pasaba pan. Yo creo que estuvieron confundidos. Por eso les pido que en nombre de la democracia, que en nombre de la Constitución, que en nombre de las leyes, liberen las rutas y dejen que los argentinos volvamos a producir y trabajar. (Aplausos)
No tengan miedo ni dudas al ejercer su representación sectorial, porque si realmente son representativos seguramente no va a ser necesario que corten ninguna ruta para que no se comercialicen granos o carne. Debemos entonces tenderles la mano y llamarlos a la reflexión, no en nombre del Gobierno, tampoco en nombre de esta plaza, sino en nombre de los millones y millones de argentinos a los que todavía les falta seguridad, paz, pan y trabajo. En nombre de ellos, de los que todavía sufren, los convocamos a este acuerdo del Bicentenario.
Quiero decirles y quiero que todos nos vean y nos escuchen, porque esta es una plaza del amor y de los sueños, que no vinimos a agraviar, no vinimos a insultar, simplemente a contar nuestras ideas del país que soñamos y cómo lo queremos hacer. A los que crean que pueden hacerlo mejor que nosotros, y seguramente habrá quien lo pueda hacer mejor que nosotros, los invitamos a que democráticamente se constituyan como partido político y en las próximas elecciones reclamen el voto del pueblo para ejecutar sus políticas y su modelo. (Aplausos)
Así se construye calidad institucional, así se construye democracia, así se defiende la Constitución y así se hace honor a la bandera y a la historia de la Patria.
Muchas gracias por esta Plaza de todos los argentinos, por la Plaza de los sueños y del amor, del país más justo, más democrático, por la democracia, por las instituciones, por la Constitución. Todos juntos hacia el Bicentenario. Gracias Argentina, gracias a todos.





sábado, 16 de junio de 2012

El Ministro Alberto Sileoni en Morón

Por Fabián Curotto

En el marco de una serie de jornadas impulsadas por el Mercosur tuvimos oportunidad de escuchar durante la tarde de ayer, en el Teatro Municipal de Morón, al Ministro de Educación de la Nación, Profesor Alberto Sileoni.
Entre los interesantes conceptos ligados a la educación que compartió con los concurrentes dijo "hemos dejamos atrás ese país arrasado, en la actualidad el destino de la escuela no se juega en el comedor, el corazón de la educación es el aula", aun reconociendo que, a pesar de los evidentes avances, queda mucho por mejorar.
Tambien enfatizó la real importancia que hay que darle la educación sexual, pues en muchas provincias del norte de nuestro pais las tasas de embarazo a edades tempranas sigue siendo muy elevado y suele estar directamente ligado, entre otras cosas, a la falta de información.
Durante su exposición tocó también algunos temas relacionados con la importancia del momento histórico que transitamos, al que calificó de esperanzador, agregando "no me equivoco cuando digo que todos estamos orgullosos de ver a nuestra Presidenta que va al centro del mundo a decir que las Malvinas son, fueron y serán argentinas. Nosotros no olvidamos que  murieron 649 compañeros y también de los que se han suicidado a causa de la guerra. La Presidenta aborda estos temas donde está el centro del poder, no en un acto de campaña”. Fue muy festejado este comentario por todos los presentes teniendo en cuenta que hacía pocas horas la Presidenta Cristina Fernandez de Kirchner había participado en el comité de descolonización de la ONU, obteniendo allí un contundente respaldo internacional en nuestro reclamo de soberanía.
El intendente de Morón, Lucas Ghi -que fue quien habló en la apertura- también se habia referido a este cambio de época y de paradigmas que viene experimentando la sociedad durante estos últimos años.
Sileoni, en un momento de su alocución, llamó a los docentes a estar siempre atentos sobre el rol fundamental que han elegido y que les toca jugar: "todos hemos tenido profesores chantas y profesores que serán para nosotros inolvidables, por lo que supieron sembrar en nuestro interior. Esos profesores que nos decián que nosotros podíamos, esos que lograban en el aula -mediante su formación, respeto y cariño- a sacar lo mejor de cada estudiante nos han hecho mejores personas. Los otros pasan al olvido, y eso ocurrirá siempre; ocurría antes y tambien ahora".
Los compañeros de KOLINA (Corriente de Liberación Nacional) acompañamos y saludamos la presencia del Compañero Ministro Alberto Sileoni quien -además de ser valorado por su compromiso genuino con el modelo nacional y popular- es integrante de la Mesa Nacional de nuestra corriente.
Una vez finalizado el evento Sileoni recibió el llamado del diputado de Nuevo Encuentro Martín Sabbatella, quien se encontraba en Nueva York pues formó parte de la delegación que acompañó a nuestra presidenta.




viernes, 8 de junio de 2012

De Cacerolazos VIP y Mala Memoria

Por Fabián Curotto


Hace pocos dias comenzó a darse una circunstancia anecdótica que algunos medios hegemónicos de la derecha han logrado magnificar en sus primeras planas, pero que hasta ahora no llega ni por lejos a adquirir dimensiones de fenómeno ni a mover un ápice el amperímetro de la realidad.
Intentos de cacerolazos -que hasta hoy han sido cacerolacitos- empezaron a darse en algunos barrios acomodados de la Ciudad de Buenos Aires, casualmente dándose el primero en la semana de las restricciones mas estrictas sobre la compra de dólares y puntualmente el mismo dia en que se aprobara democráticamente, por voto de la legislatura bonaerense el aumento del impuesto inmobiliario rural, cosa que hizo lagrimear a los terratenientes que estaban acostumbrados a pagar anualmente por hectárea menos que por la patente de un Gordini (o de un Fitito, por si no fui claro).
Siempre lo supimos, la peor derecha está agazapada, por momentos disfrazada de manso cordero pero conservando naturalmente su condición lobuna. Personajes como Cecilia Pando, Mariano Grondona y otros nombres propios nostálgicos del neoliberalismo, y hasta en algunos casos nostálgicos de la dictadura cívico-militar... y clerical, esperan con ansias la menor excusa para saltar a la yugular de los gobiernos populares en el nombre de una Argentina que ni por lejos es la que los bien paridos entenderían como Patria.
Antes de continuar reconozco que es natural que parte de los argumentos que esgrimen esos sectores sociales prendan mas facilmente en el actual contexto de desaceleración del crecimiento de algunos sectores de la economía, que venian creciendo hasta hace menos de un año a niveles estupendos.
Esa desaceleración coyuntural, sumada a operaciones mediáticas innegablemente tendenciosas y para nada inocentes, son caldo de cultivo para que algunas franjas de la clase media, que históricamente han estado para nada comprometidas con la priorización de la redistribución de la riqueza y dista de poseer un espíritu sinceramente solidario, empiece a hacerse eco de consignas destituyentes.
Idéntifiquese a esos sectores hiper funcionales a la peor derecha con frases del tipo "por qué con mis impuestos tengo que alimentar negros?" o "dejensé de joder con los derechos humanos y Malvinas, hay que mirar para adelante". Bueno, a ese poco feliz sector de nuestra sociedad me refiero (disculpe el casual lector si acaba de descubrir que está dentro los parámetros de los que muchos calificamos como "sectores miserables").
Superada mi disgresión expreso que, de cualquier modo, no creo que todo se deba a "los eternos funcionales" con que cuenta la derecha, y sí creo que en muchos casos es la falta del ejercicio de la memoria la responsable de esta caída en falsos dignósticos de nuestro presente, diagnóstico hecho en muchos casos por periodistas que siguen sosteniendo que son independientes y no dejan de cuidar ni por un segundo los intereses monopólicos u oligopólicos de sus patrones.
Salvo que midamos todo en términos monetaristas y económicos -y ni siquiera de ese modo- podemos dejar de reconocer que en los últimos ocho años hubo una real revolución, un más que positivo cambio de paradigmas en nuestro país. Hace diez años genocidas como Astiz caminaban por la calle como si nada hubiese pasado, hace diez años la tasa de desocupación se acercaba al 30% y la pobreza estructural habia alcanzado niveles vergonzantes. Hace diez años viviamos en una sociedad menos igualitaria -es decir, menos democrática- y muchas minorias no tenian reconocidos sus derechos civiles. Hace diez años el FMI venía a decirnos que podiamos hacer y que no con nuestra propia economía. Hace diez años estabamos de espaldas a nuestra región y ni soñabamos con organismos tan saludables como UNASUR o la CELAC. Y muchos avances mas respecto a hace diez años... hace tan sólo diez años !!
Quienes nos identificamos plenamente con el modelo nacional y popular sabemos que hay muchas cosas para mejorar y por cambiar. De hecho reconocemos que hay instituciones que en la práctica son ineficientes y en los hechos peligrosas si no impulsamos urgentes cambios al respecto. Por dar un ejemplo, el actual sistema penitenciario dista de lo que muchos anhelamos sea un necesario escalón para dar posibilidades concretas de reinsersión social a quienes salen tras cumplir sus condenas. Otro ejemplo: muchas policias provinciales, que están atravezadas por múltiples factores de corrupción e impunidad, deben ser rediseñadas estructuralmente. Doy estos ejemplos no casualmente, pues muchos de los que vociferan y patalean por la inseguridad en lugar de propiciar con su apoyo -ya sea activo o discursivo- políticas de cambio terminan aplaudiendo el gatillo fácil y otras aberraciones... logrando, en definitiva, que nada cambie.
Luego de todo lo dicho sólo agregaré lo siguiente: Mientras los "cacerolazos" -o cacerolacitos- sigan partiendo mayormente desde Recoleta, Belgrano y Olivos querrá decir que estamos tocando los intereses que habia que tocar, y quitando los privilegios que habia que quitar. Mientras quienes estén mas indignados vivan en esas zonas, y no en barrios obreros, querrá decir que vamos por el camino correcto. Ante determinados perfiles de protesta, con tapados de piel incluidos, uno se da cuenta que no es por el precio de la yerba o por el desacuerdo con un funcionario que salen a hacer barullo, y que en el medio hay cuestiones muchísimo mas mezquinas y miserables.