miércoles, 9 de febrero de 2011

Los que atrasan 100 años:

Por Fabián Curotto

Ya hemos transitado íntegramente el 2010, el año del Bicentenario de nuestra patria. Aún careciendo de perspectiva histórica es fácil percibir cual fue el sello espiritual que el gobierno de Cristina Fernández decidió -y consiguió- darle a los eventos que resaltaron tan significativo acontecimiento: el de una fiesta popular, con todos y para todos.
Retienen nuestras retinas las imágenes de millones y millones de ciudadanos transitando las calles hasta altas horas, sin incidentes de violencia, disfrutando de recitales brindados por artistas de variada identidad musical, de estupendos desfiles tanto en la apertura como en el cierre de los eventos centrales de mayo, asi como también de actividades culturales a lo largo y ancho del país, incluso durante el resto del año. Ejemplo de esto fueron las múltiples actividades desarrolladas en provincias como Córdoba, en donde también hubo gran cantidad de festivales populares, más allá de los que habitualmente se realizan en esa provincia.

En definitiva estamos hablando de participación: participación masiva e invitación a la memoria. La importancia de Mariano Moreno fue resaltada como nunca antes, Martín Miguel de Güemes fue exaltado con justicia a través de material gráfico en la principal avenida porteña. Ejemplos como estos, muchos.

Como fue una fiesta para todos, las clases sociales acomodadas tuvieron su oportunidad de posar en el teatro Colón, y allí también se realizaron actividades especiales, clásicas y tecnológicas. La cultura es de todos y el teatro Colón también lo es, pero bueno, con la mención de dicho teatro comienza la parte de ésta reseña que le da entidad a su título.

El 25 de mayo de 1910, cumpliéndose el Centenario de la Revolución de Mayo, éste teatro fue uno de los ejes centrales de aquellos festejos y durante una de sus funciones de gala un atentado tuvo lugar en sus instalaciones. Parte de un pueblo desplazado de las prioridades del estado, dentro de un país con estado de sitio declarado, vio la ocasión de manifestar su descontento durante aquellas jornadas. El perfil elitista de aquellos festejos era el perfil propio de la alta sociedad que gobernaba por aquellos días. Una alta sociedad con espíritu pequeño, impulsora de un país diseñado para pocos, ameritaba amenazas de huelga general y planteamientos violentos de sectores sindicales anarquistas y socialistas, impulsores de una sociedad mas igualitaria.
Argentina se perfilaba como una potencia económica, pero con el ya conocido diseño piramidal de un país rico en la cúspide, teniendo como ancha base a trabajadores deliberadamente empobrecidos.

Hace pocas semanas comenzaron a multiplicarse las denuncias de trabajo esclavo en nuestro país. No casualmente los responsables o cómplices de esa esclavitud modelo Siglo XXI son terratenientes, actores económicos con los ojos puestos en Europa o en Estados Unidos, en definitiva, los continuadores del modelo 1910. El director de un tradicional diario, Bartolomé Mitre, escribió una editorial que intentaba eximir de culpa a las empresas esclavistas, llamando a las genuinas denuncias “persecución gubernamental”. Ven como avanzada contra el sector privado a la intervención del estado en cuestiones que deben involucrarlo de lleno. Socios –o secuaces- de éste diario de derecha son algunos políticos que se presentan como alternativa del actual modelo de inclusión social y de redistribución de la riqueza, los cuales no dudan en afirmar que el modelo económico opresor en manos de la oligarquía era superior al actual y evidentemente desean reinstaurarlo.

Ejemplo de esto fueron aquellas palabras de Mauricio Macri, vertidas en 2010 y refiriéndose al centenario: “Era una Argentina mejor, estábamos entre los 10 mejores países del mundo.” Tomando sólo como parámetros la exportación de materias primas y algún aspecto recaudatorio mas, puede que tenga razón. Pero considerando el conjunto, es decir, que ese posicionamiento estaba dado en un contexto –o por un contexto- de casi nulos derechos constitucionales y sociales; teniendo por seguro que al país lo manejaban unas pocas familias poderosas; sabiendo que los obreros no contaban con las conquistas laborales logradas mucho después; estando concientes que en esas épocas las tierras se repartían discrecionalmente entre los poderosos y sus parientes, en fin, somos millones los que sostenemos que eso no es estar mejor como país. Es más, a eso ni siquiera lo consideraríamos un país hoy en día: lo llamaríamos Club Privado, o latifundio.

Otra figura, igualmente conocida mas por sus frases que por sus acciones, es la “iluminada” –iluminada con pocas luces- Elisa Carrió. Ella es un profuso manantial de conceptos como el que sigue, también de 2010: “La Argentina de 1910 no era esta, era una Argentina que miraba al futuro”. Si mirar al futuro era perpetuar los males de aquellos tiempos, los mezquinos directores de aquella sociedad la estarían viendo claramente a Carrió en sus ensueños del porvenir y con plena satisfacción, sin duda alguna. Mitre, Carrió y Macri son, junto a otros, los hijos soñados por aquellos pocos hombres –poco hombres- que toleraban la inexistencia del voto femenino, la apropiación de territorios mediante la matanza de los pueblos originarios y festejaban  a aquellas elites aristocráticas que sometían inhumanamente a sus empleados, naturalizando el hecho de hacerlos trabajar sin salarios y tan solo por la comida, entre otras mil cosas repudiables.

Siempre decimos que hay dos modelos de país en pugna, nuestra historia fue y es escenario de esa contienda. A un modelo lo percibimos absoluta y probadamente mezquino, defensor de intereses fácilmente identificables; al otro modelo lo vemos esencialmente generoso o al menos bien intencionado, por estar dotado de cierta humanidad y sensibilidad social. Nadie termina varado en la vereda mas sombría siempre por error: quienes son funcionales a la mezquindad metódicamente habrán encontrado negocio en ello, o la posibilidad de camuflar la oscuridad de su alma pequeña, -cerrada como un puño, tal vez por fobia, resentimiento o envidia- entre algunos individualistas a quienes consideran sus pares. Pero están los otros, los de las manos abiertas, aquellos que a pesar de los desengaños siguen apostando por el conjunto, los constructores del “héroe colectivo” que mencionaba Oesterheld.

 

 


 

lunes, 7 de febrero de 2011

El "uno a uno"

Por Alicia Kirchner

¿Se acuerdan del “uno a uno”?. ¿El del país dolarizado que nos emparentaba “carnalmente” con lo hegemónico? El que nos catapultaba hacia el Primer Mundo, para ocupar “el lugar que nos corresponde en el concierto de las naciones”, como se nos decía alegremente. Aquél que nos colocó en el altar del neoliberalismo que iba a “derramar” riqueza para todos, una vez que los que más tienen quedaran saciados y el vaso se colmara. Ese del libre mercado, que le abrió las puertas del país a las grandes corporaciones internacionales, generándoles ganancias extraordinarias, mientras adquirían a precio vil nuestros recursos estratégicos. El del cierre de fábricas privadas y empresas del Estado y la apertura de bancos y financieras.
Los argentinos tenemos memoria frágil. Ni hablar de nuestra historia, contada a retazos en la primaria y secundaria, con la pluma de los vencedores. Hoy quiero hablar de la historia reciente, la de la década del ’90.
Una herencia impiadosa. La externa, de la cual nuestro gobierno tuvo que hacerse cargo, como también lo hizo de la interna, mucho más dura. Porque fueron años de destrucción de dos pilares fundamentales de una Nación y sobre todo, de una democracia real: El trabajo y la familia. Por eso la primera fue posible revertirla. Por decisión política del ex presidente, Néstor Carlos Kirchner, reafirmada ahora por la presidenta, Cristina Fernández, nos desendeudamos. Vivimos con lo nuestro. Pagamos muchas veces en intereses acumulados, las deudas del “uno a uno”.
La otra, la interna, la que tiene que ver con la Justicia Social, es más gravosa. Contabiliza vidas y no divisas. Y la cuenta está plagada de pagarés a mediano y largo plazo. Compromete a generaciones anteriores y a las futuras. Sólo eso amerita no mirar hacia el costado. Encarar la cuestión social de frente. Como lo hemos venido haciendo en estos últimos ocho años. Porque la memoria también nos permite comprometernos en el presente.
Nosotros también tenemos nuestro “uno a uno”. Pero la figura no es el dólar. Es la persona, la búsqueda de la igualdad y de la justicia distributiva para cada argentino y argentina. De ese tiempo no tan lejano, hemos ido desandando un camino tortuoso. Y como en la ciencia, ha sido con avances y retrocesos, pero no bajamos los brazos. De ese “uno a uno” del ajuste, incluso con rebaja de sueldos y jubilaciones, hemos llegada a la movilidad jubilatoria. Pasamos de 3.000.000 de jubilados y pensionados a 6.400.000 del sistema contributivo y no contributivo, y también los salarios pactados en paritarias libres, entre empresarios y trabajadores.
Del desempleo rampante, a la apertura de nuevas y crecientes fuentes de trabajo. De un Estado ausente, servil a los intereses de las minorías, a un Estado activo, presente, promotor, recuperador de empresas que conforman el patrimonio nacional y los recursos estratégicos. Y también rescatador de los fondos de los trabajadores en la previsión social, que habían sido entregados a bancos y financieras para que hicieran sus propios negocios.
De un país sumido en la pobreza y la indigencia, a otro con un escenario de creciente participación popular, pero sobre todo con la esperanza del cambio. Con menos indigentes y con menos pobres, aunque como lo reitera permanentemente la presidenta, Cristina Fernández, ningún argentino debería poder vivir tranquilo si hay un solo hermano al que le falta la Justicia Social.
De niños y niñas sin futuro, al aumento de la matrícula escolar como consecuencia directa de la Asignación Universal por Hijo para la Protección Social. Que además, garantiza la prevención en la salud y permite reemplazar progresivamente los comedores comunitarios y escolares, por el “volver a comer en casa”.
De un país desarticulado y sin conectividad a otro modelo en el que todas las regiones interesan por igual y deben estar integradas. Hay que recordar aquella época, cuando se sentenció “ramal que para, ramal que cierra”. Y los cerraron. Y dejaron en los ramales ferroviarios pueblos fantasmas, con familias desarticuladas por el exilio interno de los más jóvenes a los centros urbanos. En estos ocho años la infraestructura en rutas y caminos volvió a crecer en todo el país. Y nuevamente volvimos a ver construir viviendas para los que menos tienen. Y avanzamos en la tecnología, permitiendo que llegue a las nuevas generaciones a través de “Conectar igualdad”.
Porque como Estado nos importa el crecimiento y la igualdad de oportunidades para todos y todas. Por eso también le abrimos las puertas a cientos y cientos de científicos que habían emigrado como consecuencia del “uno a uno”. Cambiamos la matriz del desarrollo del país. No creemos que alguien que nació con menos recursos que otros deba permanecer de por vida sin ascenso social. Integrarnos exige equidad social, porque “nadie se realiza en una sociedad que no se realiza”. Y no nos aislamos del mundo por pensar y gobernar como lo hacemos. Vivimos con lo que producimos y del intercambio de nuestra producción, a la que cada vez más le aportamos valor agregado. Y generamos una integración del Sur, como base sustantiva de la unidad latinoamericana. Sin que por esto desconozcamos las estrategias de un mundo multipolar, en el que nosotros elegimos a nuestros amigos.
Por eso es bueno acordarse del “uno a uno”. Desde 2003 se dio un giro rotundo. Nuestro centro es la persona, nuestro país es a lo largo y a lo ancho. Nuestra ecuación es social, distributiva, de justicia y equidad, para “todas y todos”.

viernes, 4 de febrero de 2011

EL ALBARIÑOS NOS SIGUE OCUPANDO

Por Alicia Kirchner

Algo más de un mes pasó desde la ocupación del Club Albariños, en Villa Lugano. Ahí nomás, lindando con Ciudad Oculta. Un área metropolitana que, como muchas otras al sur de la Ciudad de Buenos Aires, están alejadas de las ocupaciones de las autoridades porteñas. Son vecinos que no producen rentas importantes.


El Albariños, o mejor dicho su ocupación en diciembre pasado, dominó las tapas de algunos medios gráficos con “ríos de tinta” como suele decirse. A lo que habría que agregar para estar a tono con la época, que se le destinaron editoriales, horas y horas de comunicación audiovisual. En la mayoría de los casos, aludiendo a la inseguridad, a la falta de represión, como sinónimo de orden (¿) y sobre todo, confrontando a unos vecinos en contra de otros alentando un discurso xenofóbico como poco se ha visto en nuestra Argentina.

No le interesó a las autoridades de la Ciudad de Buenos Aires la problemática social del conflicto. Todo se redujo a conferencias mediáticas con densa palabrería, que como señal de escarmiento debía cumplirse. Los terrenos del Albariños fueron cedidos por el Estado a un club de manera precaria. Si bien es cierto y en rigor de verdad que toda ocupación no autorizada es ilegal, en esos terrenos sólo se había planificado una precaria canchita de fútbol, sin mayores mejoras. Algo así, o peor aún, ocurrió en el Parque Interamericano. Allí, el Gobierno de la Ciudad de Buenos directamente se había desentendido del predio, al que sólo empezó a limpiar después del desalojo de los ocupantes.

El Albariños fue desalojado por orden judicial y sin violencia en un trabajo coordinado del Gobierno Nacional entre el Ministerio de Desarrollo Social y el de Seguridad. A ese lugar fuimos con la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Ahí se construyó con la colaboración de la infraestructura por parte de la Fundación Madres de Plaza de Mayo, el cuartel de bomberos anunciado por la ministra de Seguridad, Nilda Garré y una oficina del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, donde personal del área de Abordaje Territorial trabajará con el compromiso social de siempre. Detrás de Albariños hay un Estado porteño ausente, lamentablemente para la gente, ausente. Con la investigación hecha por la justicia se logró desbaratar una red de especuladores de tierras, que luego son loteadas entre familias de precarias condiciones de ingreso. Esta conducta no por conocida es menos repudiable.

Durante todo este tiempo, el Estado nacional ha estado presente y activo para ir solucionando los problemas que subyacen a estos conflictos sociales. Detrás de estos hay oportunistas, es verdad, pero sobre todo hay personas, familias enteras, necesitadas de un pedazo de tierra para edificar su vivienda y un apoyo para ser incluidos en la sociedad. La exclusión social no es justificable en ningún rincón de nuestra Argentina y mucho menos en la Ciudad de Buenos Aires. Nuestro gobierno viene trabajando muy fuertemente en todo el país junto con las jurisdicciones responsables, para aportar en la resolución de situaciones de precariedad, que vienen desde décadas, pero que fueron exacerbadas durante el neoliberalismo. Lo estamos haciendo sin estridencias, sin demasiadas cámaras, que generalmente esconden intenciones electoralistas. Lo hacemos con las herramientas del Estado, que deben estar siempre al servicio del pueblo y, sobre todo, de los que menos tienen. Todo esto sucede en Villa Soldati con la gente que ocupo el Indoamericano y en Villa Lugano con la que fue desocupada del Club Albariños. Ahí hay argentinos y también hermanos latinoamericanos. A ellos tenemos que mirarlos a los ojos y no desviar la vista hacia otro lado. Actuar en forma contraria es tremendamente deshumanizante.


miércoles, 2 de febrero de 2011

3 de febrero de 1813 – Nuestros Patriotas

Por Alicia Kirchner

"...me arrojo a pronosticar sin temor, que este escarmiento será un principio para que los enemigos no vuelvan a inquietar estos pacíficos moradores” José de San Martín, Parte del Combate de San Lorenzo, 3 de febrero de 1813"

"FEBO ASOMA, YA SUS RAYOS ILUMINAN EL HISTÓRICO CONVENTO..." Tal como lo indica con sabiduría la marcha patriótica que tanto gusta, los Granaderos, a Caballo, aliados con la gloria, tuvieron su bautismo de fuego y libraron el día 3 de febrero de 1813 el único combate en suelo argentino del General José de San Martín.

Montevideo era en ese momento la capital temporal del Virreinato del Río de la Plata, y estaba sitiada por José Rondeau, a quien se le sumaría el que sería “Protector de los Pueblos Libres”, José Gervasio de Artigas. Los realistas necesitaban el mar y el Río de la Plata para abastecerse, y allanarse el Paraná y las costas para robar ganado y comida. Ya habían asaltado y saqueado San Pedro y San Nicolás y pretendían llegar al Paraguay.

El resto es bien conocido: los granaderos que marchaban de noche para que no los vieran los españoles; San Martín patrullando la costa vestido de paisano, con poncho y sombrero de campesino; los granaderos escondidos “tras los muros” del convento; los 250 españoles confundidos de que encontrarían solamente civiles; el heroico suceso del Sargento Cabral; nuestros criollos muertos; los cuarenta españoles, sus catorce prisioneros; el repliegue de los "godos" del Paraná, casi similar a la Vuelta de Obligado -en ese caso contra Francia e Inglaterra- .

Después, llegaría el recibimiento triunfal que le hacen en Buenos Aires al General San Martín. Se iniciaba, así, una etapa de gloria y honor (no sin lucha) del Padre de la Patria, quien enseguida se prepararía para reemplazar en el Ejército del Norte al otro gigante, el Abogado Manuel Belgrano, devenido General por necesidad nacional.

Recordemos con fervor y emoción tan importante victoria de nuestros patriotas sobre el imperio colonial que nos sojuzgaba.

Febrero de 2011.

lunes, 31 de enero de 2011

Estar a la altura de las circunstancias. Horizonte geopolítico Sur-Sur

Por Alicia Kirchner

Dilma Rousseff, flamante presidenta de Brasil, llega a la Argentina, en su primera visita oficial a otro país. Es este un verdadero gesto político de la mandataria brasileña hacia nuestro país y, en conjunto al MERCOSUR y a la UNASUR.
Hace ocho años, que institucionalmente la Argentina ha optado por una alianza estratégica del Sur, con un horizonte geopolítico Sur-Sur. Hemos trabajado arduamente para conseguirlo. Pero con contenido. Porque la unidad por la unidad misma no sirve en política. Y la unidad económica aislada de la estrategia política, sólo lleva agua para el molino hegemónico de las corporaciones. Lo que importa es la unidad de los pueblos, porque es ahí donde se construye el destino común latinoamericano. Hoy vivimos como dice la Presidenta en un mundo de cambios no de crisis y esto debe ser aprovechado para el desarrollo y el crecimiento con inclusión social.
Dilma Rousseff, con su visita a nuestro país, ratifica no solamente la directriz de Itamaraty, sino la voluntad política puesta de manifiesto por su antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva y el entonces presidente, Néstor Carlos Kirchner, cuando decidieron virar tajantemente el rumbo del MERCOSUR. La Argentina, con la conducción de la presidenta, Cristina Fernández, no se ha apartado de ese camino, y es esa la estrategia abonada desde el campo nacional y popular. Hoy se firmaron quince documentos sobre: políticas de género, los términos del Consejo Empresarial binacional, proyectos hidroeléctricos conjuntos depromoción comercial conjunta, promoción de la producción y uso de bioenergías y biocombustibles, intercambio de cooperación en planeamiento urbano y vivienda, inclusión digital, entre otros importantes acuerdos.
Tenemos, entonces, compromisos mutuos entre nuestros países y con la región. Entre ellos, aquellos que tienen que ver con la integración, la coordinación, la cooperación bilateral, la inclusión, la educación, la cultura y el desarrollo de tecnologías.
En noviembre de 2009, la presidenta, Cristina Fernández en Brasilia, junto con el entonces presidente Lula, pusieron en marcha el Mecanismo de Integración y Coordinación Bilateral, que incluyó, entre otros, la cooperación nuclear y espacial y la integración ferroviaria. Este acuerdo, no hizo más que profundizar la decisión política adoptada entre ambos mandatarios, en septiembre de 2008, para la creación de una empresa nuclear binacional, cuyo objetivo será el enriquecimiento de uranio, la producción de radiofármacos, el desarrollo de reactores de investigación y la utilización nuclear en las áreas de salud y agricultura.
Hace pocos días, la presidenta Rousseff, señalo que “en el pasado Brasil le daba la espalda a la Argentina y miraba solamente hacia Europa y los Estados Unidos. Sin detrimento de aquellos países, hoy tenemos que percibir que el desarrollo de nuestro país implica necesariamente el desarrollo de la región.” A nosotros en las últimas décadas nos ocurría lo mismo en una suerte de cultura dependiente, con alineamientos geopolíticos que impulsaron las mayores atrocidades y violaciones a los Derechos Humanos. En los últimos años hemos aprendido que nuestra sociedad natural es con los próximos. Sin que para nada esto signifique aislarse del resto del mundo. Por eso, la presidenta, Cristina Fernández, acaba de atar importantes acuerdos en la región árabe, colocando a nuestro país con todo su potencial.
La presencia de la presidenta brasileña es como expresó nuestra Presidenta Cristina Kirchner, la reafirmación de un compromiso iniciado por los presidentes Lula y Nestor Kirchner, dos hombres que revirtieron históricamente las relaciones entre los países. El siglo XXI, va a ser alimentos, energías para dar sustentabilidad y también desarrollo científico y tecnológico aplicándolo a la producción de valor agregado. La asociación estratégica de estos dos países es clave para los nuevos desafíos: “Una oportunidad única” “estar a la altura de las circunstancias” e interpretarla es encontrar el camino del crecimiento y el desarrollo y para terminar me emociono el abrazo de las dos presidentas.

30 de enero de 2011

jueves, 20 de enero de 2011

Oriente Medio con la mirada puesta en Argentina

MÁS ALLA DE LOS CENTROS HEGEMONICOS.
Oriente Medio con la mirada puesta en Argentina.
Por Alicia Kirchner.


Dicen que estamos aislados, pero la reciente declaración realizada por los gobiernos de Kuwait y Qatar, reconociendo a la República Argentina como un destino estratégico para realizar inversiones, se encuentra alineada con el creciente rol que esta asumiendo nuestro país ante el nuevo contexto económico mundial. Este reconocimiento se suma a la participación de Argentina en los principales foros de discusión internacional, por citar algunos ejemplos, la presidencia del G-77 + China, la participación activa en el G-20 y el papel clave que desempeña en el MERCOSUR y en la UNASUR, entre otros.

El fuerte proceso de reindustrialización que vive nuestro país desde 2003 requiere de socios estratégicos que contribuyan a ampliar y agregar valor a la producción local mejorando la economía y generando trabajo y riqueza. En este marco, muchos países emergentes están llamados a ser los nuevos socios de Argentina y en este contexto, la gira encabezada por la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner puede traducirse en una invitación a países como Kuwait y Qatar, para que sus fondos soberanos que se encuentra a la búsqueda de nuevas oportunidades, localicen en nuestro país espacios de cooperación para el desarrollo de inversiones productivas. Que no son las inversiones volátiles de los fondos buitre de la especulación internacional que nos visitaban durante el neoliberalismo.

La crisis financiera internacional promueve nuevos desafíos, que conlleva a los países emergentes a cumplir nuevos roles. Por estos días se evidencia un cambio en los viejos paradigmas de la economía mundial, los centros hegemónicos de poder, Estados Unidos y Europa central, que sometieron a políticas de ajustes a naciones enteras por varias décadas, se encuentran hoy en una nueva dinámica por culpa de la Crisis. Por cuya razón están forzados a compartir sus decisiones con economías emergentes, esta situación impulsa a nuevos países a asumir el liderazgo del crecimiento mundial. Se está abandonado un sistema unilateral de imposición de recetas económicas ortodoxas por un sistema diverso y multilateral de construcción de nuevas políticas económicas, en el cuál nuevos actores están llamados a tomar el protagonismo, y entre los cuales Argentina tiene mucho para aportar, en el marco de un proceso que hemos liderado desde el rechazo al ALCA y al FMI, con quien ganamos la relación que siempre debimos tener con un organismo técnico.

Hasta ahora los países desarrollados comercializaban sus productos con alto valor agregado, principalmente por la adquisición a bajo precio de los recursos naturales a países menos desarrollados. Hoy en día esta situación ha cambiado, las nuevas tendencias muestran que el mundo demandará más alimentos, energías alternativas y desarrollos tecnológicos y nuestro país cuenta con los factores necesarios para satisfacer estos nuevos y diferentes mercados.

Argentina además de contar con recursos naturales abundantes y recursos humanos calificados, cuenta con el soporte de un modelo económico absolutamente confiable y previsible para inversores de todas partes del mundo, un modelo que permitió el resurgimiento de nuestro país y que es valorado por premios Nobel de Economía.

En definitiva, Argentina se encuentra preparada para asumir un rol preponderante en el nuevo contexto internacional, a través de una planificada integración regional y con relaciones justas e igualitarias con el resto del mundo. Nos guía el interés en el bienestar de todos los argentinos. Por eso nos aislamos de los fondos especulativos, de la crisis que golpea Europa, de la ganancia fácil para unos pocos, pero no nos aislamos del mundo, de los que están dispuestos a trabajar, de los que crean riqueza de la única manera que cuenta, con su trabajo. Libertad Económica, Soberanía Política y Justicia Social.

lunes, 3 de enero de 2011

Argentina: Balance 2010, desafios 2011

Por Fabián Curotto

Ya estamos en el año electoral, no quedó margen para postergar decisiones ni para jugar a la tibieza. Hemos dejado atras el año del Bicentenario, un año en donde se hizo evidente el respaldo masivo al rumbo adoptado por el gobierno nacional y a las figuras políticas que eligieron éste camino de crecimiento con redistribución de la riqueza, es decir, con inclusión social.

La semana de mayo en la ciudad de Buenos Aires, y en otros centros urbanos, hizo caer la mascara de esa inseguridad presuntamente descontrolada y omnipresente que intentaba instalar como tema central cierto poder reaccionario. Millones de manifestantes festejaron en las calles, hasta altísimas horas de la madrugada, sin incidentes que pusieran en riesgo la vida de nadie. Millones. Ésto no es negar el problema de la inseguridad, pero cabe decir que se trata de una problematica que ya era tema de análisis en los '90, sin olvidar que fue durante esa década que los gobiernos de turno -Menem y De La Rua- hicieron todo lo posible para dejar a muchos mas ciudadanos en los márgenes de la dignidad, acrecentando la gravedad de ese escenario. Hay una generación que en gran medida durante su infancia no vió trabajar a sus padres, época de Shoppings abiertos y fábricas cerradas. La desocupación estuvo a punto de llegar a un 30%. Es obvio que el actual 8% de desocupación sigue siendo una cifra que no puede dejarnos satisfechos ni por lejos. Pero la tendencia es auspiciosa. Doy un dato concreto, y es sólo uno entre muchisimos ejemplos; la empresa Mercedes Benz volverá a fabricar a partir de abril de éste año camiones en nuestro país. Capital extranjero invirtiendo en nuestro pais y dando trabajo a los argentinos.

Ésto no me suena ni por lejos parecido al Comunismo Stalinista que insinúan algunos burgueses asustados cuando se refieren al actual gobierno, mas cuando éstas buenas noticias se dan en el contexto de unas relaciones internacionales mas que saludables. Relaciones internacionales que hacen eje en nuestra región, lo cual es mas auspicioso todavía. Que nuestro querido Néstor Kirchner haya fallecido el 27 de octubre pasado siendo el Secretario General de Unasur no es un dato para nada menor. El cargo es de tal relevancia que transcurren los meses y aún parece no encontrarse a un estadista -salvo Lula- que esté a la altura del consenso que habia generado la personalidad de nuestro ex mandatario. Ya que nombramos a Néstor Kirchner, otra vez: miles y miles de argentinos en las calles, sin protagonizar incidentes durante esas dolorosas jornadas de bandera a media asta.

Pero hablemos de lo que se viene, que ya es AHORA. En un pais con recaudación inédita por exportaciones, en un pais con reservas record -si, nuevamente record, aún habiendo desatendido los consejos de un atrincherado Redrado y de cierta oposición que proponía endeudarnos nuevamente en dólares mientras lanzaba el erróneo pronóstico de lo fatal que sería cancelar parte de la deuda con esas reservas- en nuestro pais el desafío sigue siendo la profundización del modelo. Profundizar el modelo es igual a mas empleo, a mas vivienda, a mas educación; en definitiva, a mayor dignidad.

El grueso de la opocisión está mas atenta en quedar bien ante los grupos mediaticos de accionar monopólico y en hacer zancadillas con tufillo destituyente que en generar un programa de gobierno que se interese por la justicia social. Nosotros éstamos enfocados en ésto último. Pero a no distraernos siquiera un segundo, a redoblar esfuerzos, a no descansar si fuese necesario. Es el país para todos el que está en juego. Trataré de no sonar apocalíptico, teniendo en cuenta que no llegará de la noche a la mañana la desocupación a rozar nuevamente el 30% si gana un integrante de esa probadamente incapaz oposición... pero al que quiera probar de ese veneno, sólo es cuestion de darles un poco de tiempo, pues cuentan con experiencia en eso desahacer el pais.

Ya desmantelaron la industria nacional en su momento, como tambien dijeron que el que depositó dólares iba a recibir dólares, para inmediatamente no poder cumplirlo. No de la noche a la mañana, pero paulatinamente iran recortando beneficios como la Asignación Universal por Hijo, pues para varios de ellos ese pan en la mesa "se va por la canaleta del juego y de la droga". Y los bolivianos y paraguayos que vienen a trabajar junto a nosotros para conseguir una vida digna, como lo han hecho muchos de nuestros abuelos, ya no serán considerados trabajadores hermanos por el estado; serán todos presuntos delincuentes que deben ser expulsados en nombre de no sé que valores. Y el estado volverá a achicarse, por cuestión de costos dirán, pero tambien para controlar mas livianamente los negocios de ciertos favorecedores.

En mi análisis no abrigo la menor espectativa favorable si el pais recae en manos de quienes provocaron o fogonearon la debacle del 2001. El futuro que algunos "oposicionistas" proponen es lo mas parecido al ingreso a una etapa de años perdidos, de perdida del terreno ganado, de retorno a formulas ya transitadas y fallidas. Suena duro, pero no hay opciones viables fuera del actual modelo. Modelo que es perfectible, pues hasta necesariamente debe ser perfeccionado si queremos presenciar etapas superadoras. Pero sabemos que ningún empresario "niño bien", con pretensiones de político, podrá hacernos creer que en caso de tener ocasión de hacerlo no bajará nuestros pantalones ante los organismos de crédito internacional, y que no hará bajar el garrote represor sobre nuestras cabezas cuando repudiemos ese retroceso.

Menciono un par de cosas mas que tambien entran en el balance del 2010: Ley de Matrimonio Igualitario y Ley de Medios con un perfil claramente democrático, leyes que nos hacen vivir actualmente en un pais con menos desigualdades en cuanto a derechos civiles. Agrego genocidas condenados, con prisión efectiva. Para redondear podriamos decir que, entre otras cosas, hemos ganado soberanía, hemos conseguido integración y hemos recuperado dignidad. Y lo que es aun mas esperanzador compañeros: vamos por mas, ahora y siempre! Vamos por mas!