viernes, 11 de febrero de 2011

La palabra Libertad‏

Por Gabriel Monzón *

El concepto de libertad, desde su filosofía utópica hasta su realidad cotidiana, nos presenta una serie de posibilidades para su interpretación que suele ser utilizada por algunos sectores reaccionarios en todas las latitudes.

Así como en Voltaire y Russeau establecián el concepto de "libertad e igualdad" y luego el de "fraternidad" para manejar filosóficamente el liberalismo, hasta Adam Smith y David Ricardo lanzando el concepto de "libertad e igualdad" para elaborar su teoría económica clásica que todos conocemos, hasta Marx, estableciendo que no todos somos libres en la misma medida, hablar de libertad se presta ampliamente para el debate. Y este debate por cierto es enriquecedor, lanzado desde la filosofía y la política cuando se establecen virtudes intelectuales que así lo avalan.

Cuando Julían Marías u Ortega y Gasset establecen en sus textos la palabra libertad, lo hacen desde la discusión, para generar espacio de pensamiento. Cuando, desde otro sector, Eduardo Galeano habla de libertad, lo hace en el mismo sentido (aunque para Marías o Galeano el concepto pueda diferir). Hasta en sectores del arte popular se establece la palabra libertad como un estandarte para la generación de corrientes de pensamiento: podemos recordar a León Gieco diciendo "busquenmé, me encontrarán, en el país de la libertad".

Pero avancemos un poco más cuando nuestro himno nacional y el de la mayoría de los países de latinoámerica tienen en sus estrofas la palabra "libertad" con la contundencia de la lucha contra el imperio opresor, como un anhelo de independencia.

Y más aún: la libertad de sufragio fue uno de los estandartes de la fundación del radicalismo. Y nuestro peronismo levanta también, en sus tres banderas, el concepto de libertad.

En todos estos casos, y en otros que serían imposibles numerar, la libertad es tomada como un objetivo a satisfacer, como un estado ideal de la humanidad, como un disparador de inquietudes para la militancia en cualquier rubro y estado.

Cuando la palabra libertad se transforma en un estandarte para fraccionar, lo único que hace es impedir la libertad. Cuando Duhalde establece con una definición contundente que todos los opositores están en libertad condicional, nos demuestra que la libertad no es un objetivo fundamental, no es un estandarte totemico para seguir y luchar. Nos dice que la libertad es mentira, que puede ser manipulada por el poder ejecutivo.

Y entonces comienzo a hacer memoria. Y algunos acontecimientos me vienen a la mente, pero solamente por el vicio que acostumbro a tener cuando, por mi ansiedad de libertad, se lanza irresponsablemente la palabra para confundir y no para debatir.

Duhalde, vicepresidente de Menem, fue el que estableció el liberalismo económico. Su concepto de libertad es la libertad que excluye.

Duhalde, cuando fue Presidente, fue el que consideró que la protesta social debe ser reprimida y le costo la vida a Kosteki y Santillan. Es la libertad que no tolera la expresión popular.

Duhalde, cuando fue Gobernador, estableció los planes sociales enlatados para la libertad del hambre que el mismo causo. Es la libertad de los organismos internacionales.

Puedo seguir. No quiero. Solamente trato de satisfacer mi deseo de expresarme libremente sobre la libertad.

Muchas veces tenemos personas como Duhalde que, para lavar su pasado, tiran definiciones que hacen ruido. Don Hipólito Yrigoyen decía que estos eran políticos palangana porque "hacen mucho ruido pero no tienen nada de contenido".

Cuando expresamos desde los militantes del movimiento histórico iniciado el 25 de mayo del 2003 la libertad, lo hacemos de una manera distinta: la ejercemos, reclamamos, somos conscientes que todos los habitantes de nuestro país somos titulares de derecho y no beneficiarios de planes (la diferencia fundamental entre antes y despues del 25 de mayo del 2003), reivindicamos la Justicia como condición necesaria para la Libertad, entendemos y avalamos las manifestaciones sociales, fomentamos la igualdad de oportunidades y nosotros entendemos que el concepto de Liberación no se refiere al nostálgico concepto de ruptura del yugo imperial. entendemos que la libertad del hombre es necesaria para la dignificación de todos, que conlleva políticas activas para garantizar la dignidad y que necesariamente, para asegurar la libertad, tiene que existir la integración. Este concepto de integración que es fraternal. Llevandonos con acciones y con debate a la base republicana generada en el siglo XVIII.

Cuando se desvirtúa la palabra libertad con algunos adjetivos calificativos, como "libertad condicional", lo único que obtenemos es manifestar nuestra intención. Algún psicólogo diría que esto es proyección.

Duhalde, con sus manifestaciones, hace que me preocupe por su concepto de la libertad. Con su denuncia mediática, lo único que persigue es la no libertad de la justicia, anular su independencia. Independencia que se consiguió cuando se renovó la Corte Suprema en el gobierno de Néstor Kirchner y que en el gobierno de Menem Duhalde había sido adicta para evitar su funcionamiento.

La Libertad y la Justicia son palabras delicadas. Pueden engrandecer o ensombrecer. Nosotros, responsablemente, militamos por la Libertad y la Justicia. Duhalde, miserablemente, milita por la No Libertad y la Injusticia.



* Coordinador general de la Corriente Colina en la primera sección electoral, Secretario Técnico Adjunto de la Confederación Parlamentaria de las Américas

Construir para otros

Por Alicia Kirchner

Entre muchos de los saberes que nos enseñaron las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo, está el tener memoria y no olvidar nuestro pasado; también nos enseñaron cómo hacer para transformar el dolor en amor y solidaridad. Enseñanzas que superan nuestras fronteras nacionales, y penetran en países hermanos. La imagen de la Presidenta Brasileña, Dilma Rousseff, en el balcón de la Casa Rosada acompañada por nuestra Presidenta y nuestras Madres y Abuelas, muestra a las claras cuáles serán para la región los valores sobre los cuales se profundizara nuestra democracia.
Quizás lo anecdótico, de la presencia de la presidenta brasileña en el balcón de la Rosada, es que sale a conocer el “balcón de Evita y Perón”, pero también a observar un regalo al pueblo Brasilero por parte de las Madres de Plaza de Mayo, un presente que sintetiza la materialización del amor y la solidaridad hacia los otros, una vivienda familiar.

El construir para otros es un acto de solidaridad en si mismo. Expresa uno de los componentes centrales de este modelo de país de desarrollo con inclusión social. Marca claramente nuestro rumbo, y nos devuelve un rasgo identitario absolutamente distinto al modelo neoliberal. Este Gobierno Nacional se enmarcó desde el año 2003 en una política de reparación y restitución de derechos humanos y sociales; uno de ellos, el derecho una vivienda digna.
El modelo neoliberal de los años ‘90, agravó los problemas habitacionales por varias razones: aumento del desempleo y la precarización del trabajo que acrecentó la población en las villas y los asentamientos. Se encarecieron los servicios básicos a raíz de la privatización de las empresas, aumento de la especulación financiera en el sector de la construcción y encarecimiento de los materiales para la construcción Se complejizó también el acceso a fuentes de financiamiento crediticio acordes a los ingresos de los trabajadores.

En esa Argentina de fin de siglo existió, incluso, un crecimiento económico y hasta un boom inmobiliario. Pero se trataba de una construcción destinada a unos pocos: los sectores más beneficiados se separaban del resto de los habitantes, refugiándose en torres exclusivas o llevando a sus familias a territorios que no incluía a aquellos a los que el modelo estaba excluyendo y expulsando. Así, el sueño de la “comunidad organizada” dejaba de tener lugar en la Argentina.
La contracara de esa construcción para pocos, era lo poco que construía el Estado. En los diez años que gobernó Menem, se entregaron 390 mil viviendas, y durante el paso de De la Rúa, apenas 74 mil. El sindicato de la construcción, que hoy llega a casi 500.000 afiliados, llegó a tener en el 2002 menos de 70.000.
Desde 2003 el Estado pone a la vivienda en el centro de las políticas públicas incidiendo activamente en programas que permitan el acceso a una vivienda digna. El fortalecimiento del Movimiento Obrero Organizado, posibilitó también afianzar junto a los sindicatos y el gobierno una política crediticia que permitió y permitirá el cumplimiento de un Plan para los trabajadores organidos para acceder a su primera vivienda. El ejemplo fueron las unidades habitacionales inauguradas el 7 de febrero por la Presidenta en Villa del Parque, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Hasta hoy, el gobierno nacional está brindando más de 800.000 soluciones habitacionales (que contempla viviendas nuevas y refacciones o ampliaciones de las ya existentes). Este esfuerzo del Estado nacional estuvo acompañado de muy distintas formas por los gobiernos locales. Mientras que en Chaco y Jujuy (provincias históricamente relegadas, con presupuestos muy acotados) se construyeron 14 y 12 mil casas respectivamente, la rica y próspera Ciudad Autónoma de Buenos Aires, apenas logró hacer 4220 viviendas.
Si profundizamos la mirada en las políticas públicas del actual gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, visualizamos la desarticulación de las políticas habitacionales, subejecución del presupuesto en materia de vivienda (en 2009 sólo se utilizó el 45% del monto total y en 2010 se utilizó el 18% por ciento del total), sumado a estrategias de expulsión y desalojos. Según datos de la Defensoría del Pueblo de Ciudad de Buenos Aires, durante el año 2009 se efectuaron alrededor de 444 desalojos, sin resolver la situación de las personas que quedaban sin un lugar donde vivir.

Como gobierno entendemos que la política habitacional es parte de un proyecto nacional.
Ayer la presidenta Cristina Fernández de Kirchner inauguró, junto a las Madres de Plaza de Mayo, el complejo Padre Mugica, en Villa Lugano. En el marco del Plan Federal de Vivienda y del programa “Sueños Compartidos”, más de 300 nuevas familias tienen desde hoy una casa digna. En poco tiempo se le sumarán 480 más. Este complejo habitacional es parte de una filosofía que une la construcción con el trabajo digno: 800 mujeres y hombres, que antes engrosaban las filas de desocupados, cuentan ahora con un salario, derechos laborales, con obra social. Además el Ministerio de Desarrollo Social, aporta los recursos para los comedores de los trabajadores de estas obras, integrando así la política social a la política de vivienda y de empleo.
La vivienda ya no se relaciona con un boom inmobiliario pasajero para el disfrute de un solo sector. Se trata, como dijo la presidenta, de “construir para otros”.
Por más educación, por más trabajo, por más viviendas, seguimos subiendo en inclusión social y calidad de vida, junto a la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

jueves, 10 de febrero de 2011

“LA RENTABILIDAD LA ENCONTRAMOS EN LA INNOVACIÓN TECNOLOGICA Y EN LA CONQUISTA DE NUEVOS MERCADOS”

Por Alicia Kirchner.

Si prestamos atención a la contundencia de esta frase de la Presidenta "La rentabilidad la encontramos en la innovación tecnológica y en la conquista de nuevos mercados" y la asociamos con el desempeño de la economía argentina durante el periodo 2003 y 2010 , podremos observar que la misma creció a una tasa promedio superior al 7%. Este fuerte crecimiento económico fue motorizado, en parte, por un dinámico proceso inversor que abarcó tanto a los sectores tradicionales como a nuevos sectores, muchos de los cuales son intensivos en el conocimiento y tecnología. Como ser biotecnología, nanotecnología, biocombustibles, energías renovables, por citar algunos ejemplos.

Asimismo, la conquista de nuevos mercados a nivel mundial, en particular mercados provenientes de países emergentes, constituyen un estímulo constante para el crecimiento y la innovación de la producción local. Es por ello, que existe la necesidad de continuar transformando la estructura productiva de nuestro país y otorgarle un mayor peso a nuestra industria como condición necesaria para el desarrollo de nuestro país.

La construccion de una matriz productiva que agregue valor a partir del desarrollo tecnologico , permite fundamentalmente invertir la logica neoliberal de pensar a la economia desde la especulacion financiera con eje en el mercado, para considerar a la economia en funcion del desarrollo humano, ya que pensar en producccion, tecnologia y en valor agregado es sinonimo de mas trabajo para todos los Argentinos.

En este contexto, Argentina cuenta con una posición destacada a nivel mundial, una dotación de factores claves y un potencial necesario para generar nuevas inversiones orientadas a la innovación tecnológica, permitiendo esto generar rentabilidad y continuar transitando el camino hacia el desarrollo sustentable con inclusión social.

Nuestro país se encuentra ante el desafío de ampliar y agregar valor a la producción local, Esto se traducirá en el desarrollo de sectores industriales más intensivos en innovación y conocimiento, y permitirá sustituir importaciones ,antes bien, exportando bienes con alto valor agregado.

Hasta ahora los países desarrollados comercializaban sus productos de tal forma, principalmente por la adquisición a bajo precio de los recursos naturales a países menos desarrollados. Hoy en día esta situación ha cambiado, las nuevas tendencias muestran que el mundo demandará más alimentos, energías alternativas y desarrollos tecnológicos y nuestro país cuenta con los factores necesarios para satisfacer estos nuevos y diferentes mercados.

La innovación tecnológica y la conquista de esos mercados permitirán continuar desarrollando nuestra economía y profundizar la distribución de la riqueza, eje fundamental , insisto para el desarrollo humano y la inclusión social, y que es uno de los postulados esenciales de nuestro gobierno.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Los que atrasan 100 años:

Por Fabián Curotto

Ya hemos transitado íntegramente el 2010, el año del Bicentenario de nuestra patria. Aún careciendo de perspectiva histórica es fácil percibir cual fue el sello espiritual que el gobierno de Cristina Fernández decidió -y consiguió- darle a los eventos que resaltaron tan significativo acontecimiento: el de una fiesta popular, con todos y para todos.
Retienen nuestras retinas las imágenes de millones y millones de ciudadanos transitando las calles hasta altas horas, sin incidentes de violencia, disfrutando de recitales brindados por artistas de variada identidad musical, de estupendos desfiles tanto en la apertura como en el cierre de los eventos centrales de mayo, asi como también de actividades culturales a lo largo y ancho del país, incluso durante el resto del año. Ejemplo de esto fueron las múltiples actividades desarrolladas en provincias como Córdoba, en donde también hubo gran cantidad de festivales populares, más allá de los que habitualmente se realizan en esa provincia.

En definitiva estamos hablando de participación: participación masiva e invitación a la memoria. La importancia de Mariano Moreno fue resaltada como nunca antes, Martín Miguel de Güemes fue exaltado con justicia a través de material gráfico en la principal avenida porteña. Ejemplos como estos, muchos.

Como fue una fiesta para todos, las clases sociales acomodadas tuvieron su oportunidad de posar en el teatro Colón, y allí también se realizaron actividades especiales, clásicas y tecnológicas. La cultura es de todos y el teatro Colón también lo es, pero bueno, con la mención de dicho teatro comienza la parte de ésta reseña que le da entidad a su título.

El 25 de mayo de 1910, cumpliéndose el Centenario de la Revolución de Mayo, éste teatro fue uno de los ejes centrales de aquellos festejos y durante una de sus funciones de gala un atentado tuvo lugar en sus instalaciones. Parte de un pueblo desplazado de las prioridades del estado, dentro de un país con estado de sitio declarado, vio la ocasión de manifestar su descontento durante aquellas jornadas. El perfil elitista de aquellos festejos era el perfil propio de la alta sociedad que gobernaba por aquellos días. Una alta sociedad con espíritu pequeño, impulsora de un país diseñado para pocos, ameritaba amenazas de huelga general y planteamientos violentos de sectores sindicales anarquistas y socialistas, impulsores de una sociedad mas igualitaria.
Argentina se perfilaba como una potencia económica, pero con el ya conocido diseño piramidal de un país rico en la cúspide, teniendo como ancha base a trabajadores deliberadamente empobrecidos.

Hace pocas semanas comenzaron a multiplicarse las denuncias de trabajo esclavo en nuestro país. No casualmente los responsables o cómplices de esa esclavitud modelo Siglo XXI son terratenientes, actores económicos con los ojos puestos en Europa o en Estados Unidos, en definitiva, los continuadores del modelo 1910. El director de un tradicional diario, Bartolomé Mitre, escribió una editorial que intentaba eximir de culpa a las empresas esclavistas, llamando a las genuinas denuncias “persecución gubernamental”. Ven como avanzada contra el sector privado a la intervención del estado en cuestiones que deben involucrarlo de lleno. Socios –o secuaces- de éste diario de derecha son algunos políticos que se presentan como alternativa del actual modelo de inclusión social y de redistribución de la riqueza, los cuales no dudan en afirmar que el modelo económico opresor en manos de la oligarquía era superior al actual y evidentemente desean reinstaurarlo.

Ejemplo de esto fueron aquellas palabras de Mauricio Macri, vertidas en 2010 y refiriéndose al centenario: “Era una Argentina mejor, estábamos entre los 10 mejores países del mundo.” Tomando sólo como parámetros la exportación de materias primas y algún aspecto recaudatorio mas, puede que tenga razón. Pero considerando el conjunto, es decir, que ese posicionamiento estaba dado en un contexto –o por un contexto- de casi nulos derechos constitucionales y sociales; teniendo por seguro que al país lo manejaban unas pocas familias poderosas; sabiendo que los obreros no contaban con las conquistas laborales logradas mucho después; estando concientes que en esas épocas las tierras se repartían discrecionalmente entre los poderosos y sus parientes, en fin, somos millones los que sostenemos que eso no es estar mejor como país. Es más, a eso ni siquiera lo consideraríamos un país hoy en día: lo llamaríamos Club Privado, o latifundio.

Otra figura, igualmente conocida mas por sus frases que por sus acciones, es la “iluminada” –iluminada con pocas luces- Elisa Carrió. Ella es un profuso manantial de conceptos como el que sigue, también de 2010: “La Argentina de 1910 no era esta, era una Argentina que miraba al futuro”. Si mirar al futuro era perpetuar los males de aquellos tiempos, los mezquinos directores de aquella sociedad la estarían viendo claramente a Carrió en sus ensueños del porvenir y con plena satisfacción, sin duda alguna. Mitre, Carrió y Macri son, junto a otros, los hijos soñados por aquellos pocos hombres –poco hombres- que toleraban la inexistencia del voto femenino, la apropiación de territorios mediante la matanza de los pueblos originarios y festejaban  a aquellas elites aristocráticas que sometían inhumanamente a sus empleados, naturalizando el hecho de hacerlos trabajar sin salarios y tan solo por la comida, entre otras mil cosas repudiables.

Siempre decimos que hay dos modelos de país en pugna, nuestra historia fue y es escenario de esa contienda. A un modelo lo percibimos absoluta y probadamente mezquino, defensor de intereses fácilmente identificables; al otro modelo lo vemos esencialmente generoso o al menos bien intencionado, por estar dotado de cierta humanidad y sensibilidad social. Nadie termina varado en la vereda mas sombría siempre por error: quienes son funcionales a la mezquindad metódicamente habrán encontrado negocio en ello, o la posibilidad de camuflar la oscuridad de su alma pequeña, -cerrada como un puño, tal vez por fobia, resentimiento o envidia- entre algunos individualistas a quienes consideran sus pares. Pero están los otros, los de las manos abiertas, aquellos que a pesar de los desengaños siguen apostando por el conjunto, los constructores del “héroe colectivo” que mencionaba Oesterheld.

 

 


 

lunes, 7 de febrero de 2011

El "uno a uno"

Por Alicia Kirchner

¿Se acuerdan del “uno a uno”?. ¿El del país dolarizado que nos emparentaba “carnalmente” con lo hegemónico? El que nos catapultaba hacia el Primer Mundo, para ocupar “el lugar que nos corresponde en el concierto de las naciones”, como se nos decía alegremente. Aquél que nos colocó en el altar del neoliberalismo que iba a “derramar” riqueza para todos, una vez que los que más tienen quedaran saciados y el vaso se colmara. Ese del libre mercado, que le abrió las puertas del país a las grandes corporaciones internacionales, generándoles ganancias extraordinarias, mientras adquirían a precio vil nuestros recursos estratégicos. El del cierre de fábricas privadas y empresas del Estado y la apertura de bancos y financieras.
Los argentinos tenemos memoria frágil. Ni hablar de nuestra historia, contada a retazos en la primaria y secundaria, con la pluma de los vencedores. Hoy quiero hablar de la historia reciente, la de la década del ’90.
Una herencia impiadosa. La externa, de la cual nuestro gobierno tuvo que hacerse cargo, como también lo hizo de la interna, mucho más dura. Porque fueron años de destrucción de dos pilares fundamentales de una Nación y sobre todo, de una democracia real: El trabajo y la familia. Por eso la primera fue posible revertirla. Por decisión política del ex presidente, Néstor Carlos Kirchner, reafirmada ahora por la presidenta, Cristina Fernández, nos desendeudamos. Vivimos con lo nuestro. Pagamos muchas veces en intereses acumulados, las deudas del “uno a uno”.
La otra, la interna, la que tiene que ver con la Justicia Social, es más gravosa. Contabiliza vidas y no divisas. Y la cuenta está plagada de pagarés a mediano y largo plazo. Compromete a generaciones anteriores y a las futuras. Sólo eso amerita no mirar hacia el costado. Encarar la cuestión social de frente. Como lo hemos venido haciendo en estos últimos ocho años. Porque la memoria también nos permite comprometernos en el presente.
Nosotros también tenemos nuestro “uno a uno”. Pero la figura no es el dólar. Es la persona, la búsqueda de la igualdad y de la justicia distributiva para cada argentino y argentina. De ese tiempo no tan lejano, hemos ido desandando un camino tortuoso. Y como en la ciencia, ha sido con avances y retrocesos, pero no bajamos los brazos. De ese “uno a uno” del ajuste, incluso con rebaja de sueldos y jubilaciones, hemos llegada a la movilidad jubilatoria. Pasamos de 3.000.000 de jubilados y pensionados a 6.400.000 del sistema contributivo y no contributivo, y también los salarios pactados en paritarias libres, entre empresarios y trabajadores.
Del desempleo rampante, a la apertura de nuevas y crecientes fuentes de trabajo. De un Estado ausente, servil a los intereses de las minorías, a un Estado activo, presente, promotor, recuperador de empresas que conforman el patrimonio nacional y los recursos estratégicos. Y también rescatador de los fondos de los trabajadores en la previsión social, que habían sido entregados a bancos y financieras para que hicieran sus propios negocios.
De un país sumido en la pobreza y la indigencia, a otro con un escenario de creciente participación popular, pero sobre todo con la esperanza del cambio. Con menos indigentes y con menos pobres, aunque como lo reitera permanentemente la presidenta, Cristina Fernández, ningún argentino debería poder vivir tranquilo si hay un solo hermano al que le falta la Justicia Social.
De niños y niñas sin futuro, al aumento de la matrícula escolar como consecuencia directa de la Asignación Universal por Hijo para la Protección Social. Que además, garantiza la prevención en la salud y permite reemplazar progresivamente los comedores comunitarios y escolares, por el “volver a comer en casa”.
De un país desarticulado y sin conectividad a otro modelo en el que todas las regiones interesan por igual y deben estar integradas. Hay que recordar aquella época, cuando se sentenció “ramal que para, ramal que cierra”. Y los cerraron. Y dejaron en los ramales ferroviarios pueblos fantasmas, con familias desarticuladas por el exilio interno de los más jóvenes a los centros urbanos. En estos ocho años la infraestructura en rutas y caminos volvió a crecer en todo el país. Y nuevamente volvimos a ver construir viviendas para los que menos tienen. Y avanzamos en la tecnología, permitiendo que llegue a las nuevas generaciones a través de “Conectar igualdad”.
Porque como Estado nos importa el crecimiento y la igualdad de oportunidades para todos y todas. Por eso también le abrimos las puertas a cientos y cientos de científicos que habían emigrado como consecuencia del “uno a uno”. Cambiamos la matriz del desarrollo del país. No creemos que alguien que nació con menos recursos que otros deba permanecer de por vida sin ascenso social. Integrarnos exige equidad social, porque “nadie se realiza en una sociedad que no se realiza”. Y no nos aislamos del mundo por pensar y gobernar como lo hacemos. Vivimos con lo que producimos y del intercambio de nuestra producción, a la que cada vez más le aportamos valor agregado. Y generamos una integración del Sur, como base sustantiva de la unidad latinoamericana. Sin que por esto desconozcamos las estrategias de un mundo multipolar, en el que nosotros elegimos a nuestros amigos.
Por eso es bueno acordarse del “uno a uno”. Desde 2003 se dio un giro rotundo. Nuestro centro es la persona, nuestro país es a lo largo y a lo ancho. Nuestra ecuación es social, distributiva, de justicia y equidad, para “todas y todos”.

viernes, 4 de febrero de 2011

EL ALBARIÑOS NOS SIGUE OCUPANDO

Por Alicia Kirchner

Algo más de un mes pasó desde la ocupación del Club Albariños, en Villa Lugano. Ahí nomás, lindando con Ciudad Oculta. Un área metropolitana que, como muchas otras al sur de la Ciudad de Buenos Aires, están alejadas de las ocupaciones de las autoridades porteñas. Son vecinos que no producen rentas importantes.


El Albariños, o mejor dicho su ocupación en diciembre pasado, dominó las tapas de algunos medios gráficos con “ríos de tinta” como suele decirse. A lo que habría que agregar para estar a tono con la época, que se le destinaron editoriales, horas y horas de comunicación audiovisual. En la mayoría de los casos, aludiendo a la inseguridad, a la falta de represión, como sinónimo de orden (¿) y sobre todo, confrontando a unos vecinos en contra de otros alentando un discurso xenofóbico como poco se ha visto en nuestra Argentina.

No le interesó a las autoridades de la Ciudad de Buenos Aires la problemática social del conflicto. Todo se redujo a conferencias mediáticas con densa palabrería, que como señal de escarmiento debía cumplirse. Los terrenos del Albariños fueron cedidos por el Estado a un club de manera precaria. Si bien es cierto y en rigor de verdad que toda ocupación no autorizada es ilegal, en esos terrenos sólo se había planificado una precaria canchita de fútbol, sin mayores mejoras. Algo así, o peor aún, ocurrió en el Parque Interamericano. Allí, el Gobierno de la Ciudad de Buenos directamente se había desentendido del predio, al que sólo empezó a limpiar después del desalojo de los ocupantes.

El Albariños fue desalojado por orden judicial y sin violencia en un trabajo coordinado del Gobierno Nacional entre el Ministerio de Desarrollo Social y el de Seguridad. A ese lugar fuimos con la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Ahí se construyó con la colaboración de la infraestructura por parte de la Fundación Madres de Plaza de Mayo, el cuartel de bomberos anunciado por la ministra de Seguridad, Nilda Garré y una oficina del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, donde personal del área de Abordaje Territorial trabajará con el compromiso social de siempre. Detrás de Albariños hay un Estado porteño ausente, lamentablemente para la gente, ausente. Con la investigación hecha por la justicia se logró desbaratar una red de especuladores de tierras, que luego son loteadas entre familias de precarias condiciones de ingreso. Esta conducta no por conocida es menos repudiable.

Durante todo este tiempo, el Estado nacional ha estado presente y activo para ir solucionando los problemas que subyacen a estos conflictos sociales. Detrás de estos hay oportunistas, es verdad, pero sobre todo hay personas, familias enteras, necesitadas de un pedazo de tierra para edificar su vivienda y un apoyo para ser incluidos en la sociedad. La exclusión social no es justificable en ningún rincón de nuestra Argentina y mucho menos en la Ciudad de Buenos Aires. Nuestro gobierno viene trabajando muy fuertemente en todo el país junto con las jurisdicciones responsables, para aportar en la resolución de situaciones de precariedad, que vienen desde décadas, pero que fueron exacerbadas durante el neoliberalismo. Lo estamos haciendo sin estridencias, sin demasiadas cámaras, que generalmente esconden intenciones electoralistas. Lo hacemos con las herramientas del Estado, que deben estar siempre al servicio del pueblo y, sobre todo, de los que menos tienen. Todo esto sucede en Villa Soldati con la gente que ocupo el Indoamericano y en Villa Lugano con la que fue desocupada del Club Albariños. Ahí hay argentinos y también hermanos latinoamericanos. A ellos tenemos que mirarlos a los ojos y no desviar la vista hacia otro lado. Actuar en forma contraria es tremendamente deshumanizante.


miércoles, 2 de febrero de 2011

3 de febrero de 1813 – Nuestros Patriotas

Por Alicia Kirchner

"...me arrojo a pronosticar sin temor, que este escarmiento será un principio para que los enemigos no vuelvan a inquietar estos pacíficos moradores” José de San Martín, Parte del Combate de San Lorenzo, 3 de febrero de 1813"

"FEBO ASOMA, YA SUS RAYOS ILUMINAN EL HISTÓRICO CONVENTO..." Tal como lo indica con sabiduría la marcha patriótica que tanto gusta, los Granaderos, a Caballo, aliados con la gloria, tuvieron su bautismo de fuego y libraron el día 3 de febrero de 1813 el único combate en suelo argentino del General José de San Martín.

Montevideo era en ese momento la capital temporal del Virreinato del Río de la Plata, y estaba sitiada por José Rondeau, a quien se le sumaría el que sería “Protector de los Pueblos Libres”, José Gervasio de Artigas. Los realistas necesitaban el mar y el Río de la Plata para abastecerse, y allanarse el Paraná y las costas para robar ganado y comida. Ya habían asaltado y saqueado San Pedro y San Nicolás y pretendían llegar al Paraguay.

El resto es bien conocido: los granaderos que marchaban de noche para que no los vieran los españoles; San Martín patrullando la costa vestido de paisano, con poncho y sombrero de campesino; los granaderos escondidos “tras los muros” del convento; los 250 españoles confundidos de que encontrarían solamente civiles; el heroico suceso del Sargento Cabral; nuestros criollos muertos; los cuarenta españoles, sus catorce prisioneros; el repliegue de los "godos" del Paraná, casi similar a la Vuelta de Obligado -en ese caso contra Francia e Inglaterra- .

Después, llegaría el recibimiento triunfal que le hacen en Buenos Aires al General San Martín. Se iniciaba, así, una etapa de gloria y honor (no sin lucha) del Padre de la Patria, quien enseguida se prepararía para reemplazar en el Ejército del Norte al otro gigante, el Abogado Manuel Belgrano, devenido General por necesidad nacional.

Recordemos con fervor y emoción tan importante victoria de nuestros patriotas sobre el imperio colonial que nos sojuzgaba.

Febrero de 2011.