lunes, 30 de mayo de 2016

Alvaro García Linera disertó en Sociales

El viernes 27 de mayo miles asistimos a la Facultad de Ciencias Sociales, sede Constitución. Pudimos ver allí al Vice Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Álvaro García Linera, junto a Emir Sader y Eduardo Rinesi. El tema convocante fué “Restauración conservadora y nuevas resistencias en Latinoamérica”.
El encuentro fue organizado por la Facultad en conjunto con la Fundación Germán Abdala.
La siguiente transcripción la he tomado de la página elloropolitico.com

DISERTACIÓN DE ÁLVARO GARCÍA LINERA EN SOCIALES


Muy buenas tardes a todos, muy buenas tardes a todas. Como buen populista, voy a hablar de pie. Quiero agradecer a cada uno de ustedes que se han tomado el tiempo para hacerse presentes en este hermoso escenario, para venir a dialogar y compartir las lecturas que tenemos sobre lo que está pasando en nuestro continente. Agradecer infinitamente a los compañeros de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. También a Carlos, que cuando fue a Bolivia me dijo: tienes que venir Álvaro, y acá estamos, cumpliendo con nuestro compromiso. Gracias por la invitación. Saludar también al compañero Eduardo por sus reflexiones sobre el papel del Estado y su propuesta de este republicanismo popular, plebeyo. Y al profesor Emir Sader, de quien hemos aprendido mucho y de quien seguramente seguiremos aprendiendo más en el porvenir.
Yo quisiera hacer una reflexión de lo que está pasando en el Continente, de lo que veo que ocurre en el Continente. No estamos en un buen momento. Tampoco es un momento terrible. Pero este es un momento de inflexión histórica. Algunos hablan de un retroceso, de un avance los restauradores. Lo cierto es que en el último año, después de diez años de intenso avance, de irradiación territorial de gobiernos progresistas y revolucionarios en el Continente, este avance se ha detenido, y en algunos casos ha retrocedido, y en otros casos está en duda su continuidad. De manera fría, como lo tiene que hacer un revolucionario, tiene que hacer un análisis de plaza, en terminología militar, analizar las fuerzas y escenarios reales que hay, sin ocultar nada, porque dependiendo de la claridad del análisis que uno hace, es que sabrá encontrar las potencias, las fuerzas reales prácticas del avance futuro.
No cabe duda que hay una limitación o una contracción territorial de este avance de los gobiernos progresistas. Allá donde han triunfado las fuerzas conservadoras, hay un acelerado proceso de reconstitución de las viejas elites de los años 80 y 90, que nuevamente quieren asumir el control de la gestión estatal, el control de la función estatal. En términos culturales, hay un esfuerzo denodado desde los medios de comunicación, desde las ONG, desde intelectuales orgánicos de la derecha, por devaluar, por poner en duda, por cuestionar la idea y el proyecto de cambio y de revolución.
Todo esto dirige su ataque haciaa lo que podemos considerar como la década dorada, la década virtuosa de América Latina. Son más de diez años que el Continente, de manera plural y diversa, unos  más radicales que otros, unos más urbanos, otros más rurales, con distintos lenguajes muy diversos, pero de una manera muy convergente, América latina, dese los años 2000, ha vivido los años de mayor autonomía y de mayor construcción de soberanía que uno pueda recordar desde la fundación de los Estados en el siglo XIX.
Cuatro cosas caracterizaron esta década virtuosa latinoamericana.
Lo primero lo político: un ascenso en lo social y fuerzas populares que asumen el control del poder del Estado, superando el viejo debate de principios de siglo que si es posible cambiar el mundo sin tomar el poder, los sectores populares, trabajadores, campesinos, indígenas, mujeres, clases subalternas, superan ese debate teoricista y contemplativo de una manera práctica. Asumen las tareas de control del Estado. Se vuelven Diputados, asambleístas, senadores, asumen función pública, se movilizan, hacen retroceder políticas neoliberales, toman gestión estatal, modifican políticas públicas, modifican presupuestos, y en diez años asistimos a lo que podría denominarse una presencia de lo popular, de lo plebeyo, en sus diversas clases sociales, en la gestión del Estado.
Igualmente en esta década asistimos a un fortalecimiento de la sociedad civil: sindicatos, gremios, pobladores, vecinos, estudiantes, asociaciones, comienzan a diversificarse y a proliferar por distintos ámbitos. Se rompe la noche neoliberal de apatía, de simulación democrática, para recrear una potente sociedad civil que asume un conjunto de tareas en conjunción con los nuevos Estados latinoamericanos.
En lo social, en Brasil, en Venezuela, en Argentina, en Bolivia, en Ecuador, en Paraguay, en Uruguay, en Nicaragua, en El Salvador, vamos a asistir a una potente redistribución de la riqueza social. Frente a las políticas de ultra-concentración de la riqueza, que había convertido al continente latinoamericano en uno de los continentes más injustos del mundo, desde los años 2000, a la cabeza de gobiernos progresistas y revolucionarios, asistimos a un poderoso proceso de redistribución de la riqueza. Esta redistribución de la riqueza va a llevar a una ampliación de las clases medias, no en el sentido sociológico del término, sino en el sentido de su capacidad de consumo. Se amplía la capacidad de consumo de los trabajadores, de los campesinos, de los indígenas, de distintos sectores sociales subalternos.
Igualmente, América Latina va a llevar adelante la limitación de las desigualdades sociales que no habían podido lograrse en los últimos 100 años. Las diferencias en los porcentajes entre el 10% más rico y el 10% de los más pobres, que arrojaba cifras de más de 100, 150, 200 veces en la década del 90, al finalizar la primera década del siglo XXI, se ha reducido a 80, 60, a 40, de una manera que amplía la participación e igualdad de los sectores sociales.
En lo económico, con mayor o menor intensidad cada uno de los gobiernos de estos Estados va a ensayar propuestas post-neoliberales en la gestión económica. No estamos hablando todavía de propuestas socialistas. Estamos hablando de propuestas post-neoliberales, que permiten que el Estado retome un fuerte protagonismo. Algunos países llevarán adelante procesos de nacionalización de empresas privadas o llevarán adelante la creación de empresas públicas, la ampliación del aparato estatal, la ampliación de la participación del Estado en la economía, para generar formas post-neoliberales de la gestión de la economía, recuperando la importancia del mercado interno, recuperando la importancia del Estado como distribuidor de la riqueza, recuperando la participación del Estado en áreas estratégicas de la economía.
En política externa, se va a constituir lo que podríamos denominar de una manera informal, una internacional progresista y revolucionaria a nivel continental. No va a existir un COMITERN, como en la vieja Unión Soviética, pero de alguna manera, el Presidente Lula, el Presidente Kirchner, el Presidente Correa, el Presidente Evo, el Presidente Chávez, van a asumir lo que podríamos llamar una especie de comité central, de una internacional latinoamericana, que va a permitir pasos gigantescos en la constitución de nuestra independencia. En esta década, la OEA, que anteriormente decidía los destinos de nuestro continente bajo la batuta de Estados Unidos, que ponían el dinero y ponían con eso todas las disposiciones, surgirá la CELAC, surgirá la UNASUR, surgirá una integración propia de latinoamericanos, sin Estados Unidos, sin la necesidad de tutelajes, sin la necesidad de patrones.
Igualmente, la solidaridad entre los gobiernos y entre los países para consolidar una política y externa se llevará adelante. Recordaba el compañero Carlos Ghiroti, cuando él estuvo en Santa Cruz cuando había un golpe de Estado en Bolivia. En ese entonces, 5 de los 9 departamentos que tiene Bolivia, estaban bajo control de la derecha. El Presidente Evo, ni este Vicepresidente, podíamos aterrizar en esos departamentos, no podíamos controlar las autoridades en esos departamentos, no podíamos hacer gestión ahí, el país estaba dividido, la derecha había asumido el control político, había dualizado el poder, amenazaba y llevaba adelante un golpe de Estado, amenazaba con guerra civil. Y en estos tiempos, fue la UNASUR, fue el Presidente Kirchner, fue el Presiente Chávez, fue el Presidente Correa, fue el Presidente Lula, que nos ayudaron para restablecer el orden.
En conjunto, entonces, el continente, en esta década virtuosa, llevó adelante cambios políticos: la participación del pueblo en la construcción de Estados de nuevo tipo. Cambios sociales: redistribución de la riqueza y reducción de las desigualdades. Economía: participación activa del Estado en la economía, ampliación del mercado interno, creación de nuevas clases medias. En lo internacional, integración política del Continente. No es poca cosa en diez años, que son quizás los años, desde el siglo XIX, más importantes de integración, de soberanía, de independencia, que ha tenido nuestro continente.
Sin embargo, y hay que asumir de frente el debate, en los últimos meses este proceso de irradiación y de expansión territorial de gobiernos progresistas y revolucionarios, se ha estancado. Hay un regreso de sectores de la derecha, en algunos países importantísimos y decisivos del continente, hay amenaza de que la derecha retome el control en otros países, es importante que nos preguntemos por qué. ¿qué ha sucedido para que hemos llegado a esta situación? Evidentemente la derecha siempre va a intentar y buscar sabotear los procesos progresistas. Es un tema de sobrevivencia política de ellos, es un tema de control y disputa por el excedente económico. La derecha en el mundo entero, y en el continente es derecha y se vuelve empresarial, se vuelve millonaria, usufructuando los recursos públicos. Está claro que la derecha siempre va a buscar conspirar y ese es un dato de la realidad. Pero es importante que evaluemos qué cosas nosotros no hemos hecho bien, dónde hemos tenido límites, tropiezos, que ha permitido o quieren permitir que la derecha retome la iniciativa. Porque si nos damos cuenta dónde está nuestra debilidad, está claro que podemos superar esa debilidad e impedir ese regreso de la derecha o retomar nuevamente la iniciativa, para sustituir a esa derecha nuevamente con la movilización democrática del pueblo.
Yo marcaría cinco límites y cinco contradicciones que se han hecho presentes, que han aflorado en esta década virtuosa continental. No voy a marcar por orden de importancia sino simplemente por orden lógico.
Una primera debilidad, una primera falencia, que hemos tenido o podemos tener son las contradicciones al interior de la economía. Es como si le hubiésemos dado poca importancia al tema económico al interior de los procesos revolucionarios. Y ese es un peligro porque no se olviden que Lenin decía: la política es economía concentrada. Claro, en oposición, cuando uno es opositor no gestiona nada. Lanza un proyecto de país, irradia una propuesta económica, pero no gestiona. Su convocatoria hacia el pueblo es en función de propuestas, iniciativas, sugerencias, pero no todavía en función de gestión. Entonces, cuando uno es opositor importa más la política, la organización, las ideas, la movilización, acompañada de propuestas de economía más o menos atractivas, creíbles, articuladoras. Pero cuando uno es gestión de gobierno, cuando uno se vuelve Estado, la economía es decisiva. Y no siempre los gobiernos progresistas y los líderes revolucionarios han asumido la importancia decisiva de la economía cuando se está en gestión de gobierno. La base económica de cualquier proceso revolucionario es la economía. Cuidar la economía, ampliar los procesos de redistribución, ampliar el crecimiento, eran también las preocupaciones de Lenin allá en 1919, 20, 21, 22, cuando pasado el comunismo de guerra tiene que afrontar la realidad de su país destrozado. Ha resistido la invasión de siete países, ha derrotado a la derecha, pero hay siete millones de personas que han muerto de hambre. ¿Qué hace un revolucionario, qué hace Lenin? La economía. Todos los textos de Lenin después del comunismo de guerra es la búsqueda de un lado y del otro de cómo restablecer la confianza de los sectores populares, obreros y campesinos, a partir de la gestión económica, del desarrollo de la producción, de la distribución e la riqueza, del despliegue de iniciativas autónomas de campesinos, de obreros, de pequeños empresarios, incluso de empresarios, para garantizar una base económica que de estabilidad, que de bienestar a su población, habida cuenta que no se puede construir socialismo ni comunismo desde un solo país, habida cuenta que hay mercado mundial que regula las relaciones, que el mercado y la moneda no desaparecen por decreto, habida cuenta que la moneda y el mercado no desaparecen estatizando los medios de producción, habida cuenta que la economía social y comunitaria solamente podrán surgir en un contexto de avance mundial y continental como es el mercado, como es la moneda, y mientras tanto le toca a cada país resistir, crear condiciones básicas de sobrevivencia, crear condiciones básicas de bienestar para su población, pero eso sí, manteniendo el poder político en manos de los trabajadores. Se puede hacer cualquier concesión, se puede dialogar con quien sea que permita ayudar al crecimiento económico, pero siempre garantizando el poder político en manos de los trabajadores y los revolucionarios.
La economía es decisiva. En la economía nos jugamos nuestro destino como gobiernos progresistas y revolucionarios. Si no hay los satisfactores básicos, no cuenta el discurso. El discurso habrá de ser eficaz, puede crear expectativas positivas colectivas, sobre una base material de satisfacción mínima de condiciones necesarias. Si no están esas condiciones necesarias, cualquier discurso, por muy seductor, por muy esperanzador que sea, se diluye ante la base económica.
Una segunda debilidad en el tema económico. Algunos de los gobiernos progresistas y revolucionarios han adoptado medidas que han afectado al bloque revolucionario, potenciando al bloque conservador. Ciertamente que un gobierno debe gobernar para todos, es la clave del Estado. El Estado es el monopolio de lo universal, ahí radica su fuerza y su poderío, representar lo universal, sabiendo que lo universal es lo particular irradiado y articulante en el resto de los sectores. Pero gobernar para todos no significa entregar los recursos o tomar decisiones que por satisfacer a todos debiliten tu base social que te dio vida, que te da sustento y que te son al fin y al cabo los únicos que saldrán a las calles cuando las cosas se ponen difíciles. ¿Cómo moverse en esa dualidad: gobernar para todos, teniendo en cuenta a todos, pero en primer lugar, por siempre, como dice la Iglesia Católica de base, tomando una opción preferencial, prioritaria por los trabajadores, por los pobladores, por los campesinos? No puede haber ningún tipo de política económica que deje de lado a lo popular. Cuando se hace eso, creyendo que se va a ganar el apoyo de la derecha, o que va a neutralizarla, cometió un error, porque la derecha nunca es leal. A los sectores empresariales los podemos neutralizar, pero nunca van a estar de nuestro lado. Y vamos a neutralizarlos siempre y cuando vean que lo popular es fuerte y movilizado. En cuanto vean que lo popular es débil, o cuando vean que hay debilidad, los sectores empresariales no van a dudar un solo instante para levantar la mano y clavar un puñal a los gobiernos progresistas y revolucionarios.
Hay quienes dicen desde el lado de una supuesta izquierda, más izquierda, que el problema fue que los gobiernos progresistas no tomaron medidas más duras de socialización y de levantar el comunismo y de acabar con el mercado y disolverlo, como si el problema fuera un tema de voluntad o de decreto. Se puede sacar un decreto que diga que no hay mercado, sin embargo, el mercado va a seguir. Podemos sacar un decreto que diga acabar con las compañías extranjeras, sin embargo, las herramientas para los celulares y para las máquinas, van a requerir el conocimiento universal y planterio que los envuelve a todos. Un país no puede volverse autárquico. Ninguna revolución ha aguantado ni va a sobrevivir en la autarquía ni en el aislamiento. O la revolución es mundial y continental o es caricatura de revolución.
Y en lo económico, evidentemente, los gobiernos progresistas y revolucionarios significaron un empoderamiento de trabajadores, de campesinos, de obreros, mujeres, jóvenes, con mayor o menor radicalidad según el país que se tome en cuenta. Pero un poder político no va a ser duradero si no viene acompañado de un poder económico de sectores populares. ¿Qué significa eso? En cada país habrá que resolverlo. Pero poder político tiene que ir acompañado de poder económico, porque si no se va a seguir presentando la dualidad. Poder político en manos de los trabajadores, poder económico en manos de los empresarios o el Estado. Pero el Estado no puede sustituir a los trabajadores. Podrá colaborar, podrá mejorar, pero tarde o temprano tiene que ir disolviendo poder económico en los sectores subalternos. Creación de capacidad económica, creación de capacidad asociativa productiva de los sectores subalternos, esa es la clave que va a decidir a futuro la posibilidad de pasar de un post-neoliberalismo a un post-capitalismo.
El segundo problema que estamos enfrentando los gobiernos progresistas es la redistribución de riqueza sin politización social. ¿Qué significa esto? La mayor parte de nuestras medidas han favorecido a las clases subalternas. En el caso de Bolivia el 20% de los bolivianos ha pasado a las clases medias en menos de diez años. Hay una ampliación del sector medio, de la capacidad de consumo de los trabajadores, hay una ampliación de derechos, necesarios, sino, no seríamos un gobierno progresista y revolucionario. Pero, si esta ampliación de capacidad de consumo, si esta ampliación de la capacidad de justicia social no viene acompañada con politización social, no estamos ganando el sentido común. Habremos creado una nueva clase media, con capacidad de consumo, con capacidad de satisfacción, pero portadora del viejo sentido común conservador.
¿Cómo acompañar a la redistribución de la riqueza, a la ampliación de la capacidad de consumo, a la ampliación de la satisfacción material de los trabajadores, con un nuevo sentido común? ¿Y qué es el sentido común? Los preceptos íntimos, morales y lógicos con que la gente organiza su vida. ¿Cómo organizamos lo bueno y lo malo en lo más íntimo, lo deseable de lo indeseable, lo positivo de lo negativo? No se trata de un tema de discurso, se trata de un tema de nuestros fundamentos íntimos, en cómo nos ubicamos en el mundo. En este sentido, lo cultural, lo ideológico, lo espiritual, se vuelve decisivoNo hay revolución verdadera, ni hay consolidación de un proceso revolucionario, si no hay una profunda revolución cultural.
Porque es muy cierto que podemos levantarnos y unirnos, como decía el compañero, cuando explicaba lo de la democracia espasmódica, que me encantó esa frase, está bien, en un momento de espasmo y arrebato nos unimos, deliberamos y tomamos decisiones, pero luego uno regresa a la casa, regresa al trabajo, a la actividad cotidiana, a la escuela, a la universidad, y vuelve a reproducir los viejos esquemas morales y los viejos esquemas lógicos de cómo organizar el mundo. Y qué hemos hechos. Claro, mi participación en la asamblea fue un espasmo, pero no fue profundidad que democratizó mi ser interno. ¿Cómo llevar la democratización de la asamblea, como espacio, como experiencia colectiva, a unademocratización del alma, al espíritu de cada persona, en su universidad, en su barrio, en su sindicato, gremio, barrio? Ese es el gran reto. Es decir, no hay revolución posible si no viene acompañada de una profunda revolución cultural. Y ahí estamos atrasados. Ahí la derecha ha tomado la iniciativa. A través de medios de comunicación, de control de universidades, de fundaciones, de editoriales, de redes sociales, de publicaciones, a través del conjunto de formas de constitución de sentido común contemporáneas. ¿Cómo retomar la iniciativa? Esta angustia la comentábamos con el Presidente Evo, cuando leíamos que muchos de nuestros hermanos que son dirigentes sindicales, o que son líderes estudiantiles, como una especie de ascenso social ven cuando llegan al Parlamento, o se convierten en dirigentes, es la culminación de una carrera social. Tienen derecho, después de haber sido siglos marginados de poder político, imaginarse que pueden ser dirigentes es un hecho de justicia. Pero muchas veces, es más importante ser un dirigente de barrio, ser un dirigente de universidad, ser un comentarista de radio, ser un dirigente de base, que ser autoridad. Porque es en el trabajo cotidiano con la base donde uno gesta la construcción de sentido común. Y cuando vemos camadas enteras, cuando vemos a nuestros hermanos saliendo del barrio, de la comunidad, del sindicato, para buscar con derecho legítimo ser autoridad, luego queda un vacío y ese vacío lo llena la derecha. Y luego tendremos entonces, un buen ministro o un buen parlamentario, pero tendremos un mal sindicalista, un mal dirigente universitario, en general predispuestos a someterse a la derecha. Vuelvo a decir, cuando uno está en gestión de gobierno es tan importante un buen ministro o parlamentario como un buen dirigente revolucionario sindical, barrial, estudiantil, porque ahí también se hace la batalla por el sentido común.
Una tercera debilidad que estamos presentando los gobiernos progresistas y revolucionarios es una débil reforma moral.La corrupción es clarísimo que es un cáncer que corroe la sociedad, no ahora, sino hace 15, 20, 100 años. Los neoliberales son ejemplo de una corrupción institucionalizada, cuando amarraron la cosa pública y la convirtieron en privada. Cuando amasaron fortunas privadas robando fortunas colectivas a los pueblos de América Latina. Las privatizaciones han sido el ejemplo más escandaloso, más inmoral, más indecente, más obsceno, de corrupción generalizada. Y eso hemos combatido. Pero no basta. No ha sido suficiente. Es importante que, así como damos ejemplo de restituir la res publica, los recursos públicos, los bienes púbicos, como bienes de todos, en lo personal, en lo individual, cada compañero, Presidente, Vice-Presidente, Ministros, Directores, parlamentarios, gerentes, en nuestro comportamiento diario, en nuestra forma de ser, nunca abandonemos la humildad, la sencillez, la austeridad y la transparencia.
Hay una campaña de moralismo insuflado últimamente en los medios. En el caso de Bolivia decimos: ¿Qué ministro, qué viceministro, qué Diputado del pueblo, tiene una compañía en Panamá Papers? Ninguno. Pero en cambio podemos enumerar Diputados, Senadores, candidatos, Ministros, de la derecha que en fila inscribieron sus empresas en Panamá para evadir impuestos. Ellos son los corruptos, ellos son los sinvergüenzas y nos acusan a nosotros de corruptos, sinvergüenzas, que no tienen ninguna moral. Pero, hay que seguir insistiendo en la campacidad de mostrar con el cuerpo, con el comportamiento y con la vida cotidiana lo que uno procura. No podemos separar lo que pensamos de lo que hacemos, lo que somos de lo que decimos.
Un cuarto elemento, que yo no diría de debilidad, es un cuarto elemento que se presenta en la experiencia latinoamericana, y que no la vivieron ni Rusia, ni Cuba, ni China, el tema de la continuidad del liderazgo en regímenes democráticos. Cuando triunfa una revolución armada, la cosa es fácil, porque la revolución armada logra finiquitar, casi físicamente a los sectores conservadores. Pero en las revoluciones democráticas, tienes que convivir con el adversario. Lo has derrotado, lo has vencido, discursivamente, electoralmente, políticamente, moralmente, pero ahí sigue tu adversario. Es parte de la democracia. Y las Constituciones tienen límites, 5, 10, 15 años, para la elección de una autoridad. ¿Cómo se da continuidad al proceso revolucionario cuando tiene esos límites? Es un tema del que no se ocuparon otros revolucionarios, porque lo resolvieron al principio el problema. Nosotros no. Forma parte de nuestra experiencia revolucionaria. ¿Cómo se resuelve el tema de la continuidad del liderazgo? Van a decir: lo que pasa que los populistas, los socialistas, son caudillistas. Pero, qué revolución verdadera no personifica el espíritu de la época. Si todo dependiera de instituciones, eso no es revolución. Ninguna revolución late en las instituciones. No hay revolución verdadera sin líderes ni caudillos. Es la subjetividad de las personas que se pone en juego. Cuando ya son las instituciones que regulan la vida de un país, estamos ante democracias fósiles. Cuando es la subjetividad de las personas las que define los destinos de un país, estamos ante procesos verdaderos de revolución. Pero el tema es cómo damos continuidad al proceso teniendo en cuenta que hay límites constitucionales para un líder. Hay límites constitucionales para una persona. Ese es un gran debate, no fácil resolverlo. No tengo yo la respuesta. Hay varios países en los que se está atravesando ese proceso: Bolivia, Ecuador. Tal vez la importancia ahí de liderazgos colectivos, de trabajar liderazgos colectivos, que permitan que la continuidad de los procesos, tengan mayores posibilidades en el ámbito democrático. Pero incluso a veces ni eso es suficiente. Esta es una de las preocupaciones que corresponde ser resueltas en el debate político. ¿Cómo damos continuidad subjetiva de los liderazgos revolucionarios para que los procesos no se trunquen, no se limiten, y puedan tener una continuidad en perspectiva histórica?
Por último, una quinta debilidad que quiero mencionar de manera autocrítica pero propositiva, es la débil integración económica y continental. Hemos avanzado muy bien en integración política. Y los bolivianos somos los primeros en agradecer la solidaridad de esta Argentina, de Brasil, de Ecuador, de Venezuela, de Cuba, cuando hemos tenido que enfrentar problemas políticos. Y gracias a ellos estamos donde estamos. El Presidente Evo está donde está gracias a la solidaridad política de Presidentes y de los pueblos latinoamericanos. Pero integración económica. Esto es mucho más difícil. Porque cada gobierno está viendo su espacio geográfico, su economía, su mercado, y cuando tenemos que leer los otros mercados, ahí surgen limitaciones. No es una cosa fácil la integración económica. Uno habla, pero cuando tienes que ver la balanza de pagos, inversiones, tecnología, las cosas se ralentizan. Este es el gran tema. Soy un convencido que América Latina solo va a poder convertirse en dueña de su destino en el siglo XIX, si logra constituirse en una especie de Estado continental, plurinacional, que respete las estructuras nacionales de los Estados, pero que la vez con ese respeto de las estructurales locales y nacionales, tenga un segundo piso de instituciones continentales en lo financiero, en lo económico, en lo cultural, en lo político y en lo comercial. ¿Se imaginan si somos 450 millones de personas? Las mayores reservas de minerales, de litio, de agua, de gas, de petróleo, de agricultura. Nosotros podemos direccionar los procesos de mundialización de la economía continental. Solos, somos presas de la angurria y el abuso de empresas y países del Norte. Unidos, América Latina, vamos a poder pisar fuerte en el siglo XXI y marcar nuestro destino.
La derecha quiere retomar la iniciativa. Y en algunos lugares lo han logrado, aprovechando alguna de estas debilidades. ¿qué va a pasar, en qué momento estamos, qué viene a futuro? No debemos asustarnos. Ni debemos ser pesimistas ante el futuro, ante estas batallas que se vienen. Marx, en 1848, cuando analizaba los procesos revolucionarios, siempre hablaba de la revolución como un proceso por oleadas. Nunca imaginó como un proceso ascendente, continuo, de revolución. Decía, la revolución se mueve por oleadas. Una oleada, otra oleada, y la segunda oleada avanza más allá de la primera, y la tercera más allá de la segunda. Me atrevo a pensar, profesor Emir, que estamos ante el fin de la primera oleada. Y está viniendo un repliegue. Serán semanas, serán meses, serán años, pero está claro que como se trata de un proceso, habrá una segunda oleada, y lo que tenemos que hacer es prepararnos, debatiendo qué cosas hicimos mal en la primera oleada, en qué fallamos, dónde cometimos errores, qué nos faltó hacer, para que cuando se de la segunda oleada, más pronto que tarde, los procesos revolucionarios continentales puedan llegar mucho más allá, mucho más arriba, que lo que lo hicieron en la primera oleada.
Y esta segunda oleada podrá ir más arriba porque tendrá unos soportes, un punto de partida que no lo vamos a ceder. Tendrá a una Bolivia, a una Cuba, a una Venezuela, tendrá a un Ecuador, firmes.
Tocan tiempos difíciles, pero para un revolucionario los tiempos difíciles es su aire. De eso vivimos, de los tiempos difíciles, de eso nos alimentamos, de los tiempos difíciles. ¿Acaso no venimos de abajo, acaso no somos los perseguidos, los torturados, los marginados, de los tiempos neoliberales? La década de oro del continente no ha sido gratis. Ha sido la lucha de ustedes, desde abajo, desde los sindicatos, desde la universidad, de los barrios, la que ha dado lugar al ciclo revolucionario. No ha caído del cielo esta primera oleada. Traemos en el cuerpo las huellas y las heridas de luchas de los años 80 y 90. Y si hoy provisionalmente, temporalmente, tenemos que volver a esas luchas de los 80, de los 90, de los 2000, bienvenido. Para eso es un revolucionario.
Luchar, vencer, caerse, levantarse, luchar, vencer, caerse, levantarse. Hasta que se acabe la vida, ese es nuestro destino.
Algo que cuenta en nuestro favor: el tiempo histórico está de nuestro lado. Ellos, lo decía el profesor Emir Sader, no tienen alternativa, no son portadores de un proyecto de superación de lo nuestro. Ellos simplemente se anidan en los errores, en las envidias, de lo pasado. Ellos son restauradores. Ya conocemos lo que hicieron con el continente. Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, sabemos lo que hicieron ellos, porque gobernaron en los años 80 y 90. Y nos convirtieron en países miserables, dependientes, nos llevaron a situaciones de extrema pobreza, de vergüenza colectiva. Ya conocemos lo que ellos quieren hacer. No representan el futuro. Ellos son zombis, muertes vivientes electoralmente. Nosotros somos el futuro. Somos la esperanza. Hemos hecho en diez años lo que ni en cien años se atrevieron a hacer ni dictadores ni gobiernos, porque nosotros hemos recuperado la Patria, la dignidad, la esperanza, la movilización y la sociedad civil. Entonces ellos tienen eso en contra. Son el pasado. Ellos son el pasado. Ellos son el retroceso. Nosotros estamos con el tiempo histórico. Pero hay que ser ahí muy cuidadosos. Aprender lo que aprendimos en los 80 y 90, cuando todo complotaba contra nosotros. Acumular fuerzas, saber acumular fuerzas. Saber que cuando uno se lanza a una batalla y la pierde, nuestra fuerza va hacia el enemigo y se potencia y nosotros nos debilitamos. Que cuando hay que dar una batalla, saber calcularla bien, saber obtener legitimidad, saber explicar a la gente, saber conquistar nuevamente la esperanza, el apoyo, la sensibilidad, y el espíritu emotivo de las personas en cada nueva pelea que hagamos. Saber que nuevamente tenemos que entrar a la batalla minúscula y gigantesca de ideas, en los medios de comunicación grandes, en los periódicos, en los pequeños panfletos, en la Universidad, en los colegios, en lo sindicatos. Que hay que volver a reconstruir nuevo sentido común de la esperanza, de la mística. Ideas, organización, movilización.
No sabemos cuánto durará esta batalla. Pero preparémosnos por si dura un año, dos, tres cuatro. Cuando nos tocó soportar los tiempos neoliberales, la trinchera que estuvimos, soportamos más de 20 años. Y los que vienen desde la dictadura, soportaron 40 años. Pero en esos tiempos, la derecha se presentaba como portadora del cambio. Nosotros somos los abanderados del cambio. Nosotros, la derecha son los abanderados del pasado.
Por lo tanto, es un buen tiempo. Siempre es un buen tiempo, en gestión de gobierno o en oposición, el Continente está en movimiento y más pronto que tarde, ya no serán simplemente 8, o 10 países, seremos 15, seremos 20, 30 países que celebraremos esta gran Internacional de pueblos revolucionarios, progresistas.

lunes, 2 de mayo de 2016

Meritocracia. Logro individual vs realización colectiva

-Por Fabián Curotto-


Es fácil de entender, cuando se lo aborda, el problema de la Meritocracia en una sociedad estructurada desde la desigualdad.
Y aparece esta publicidad de Chevrolet.
El lenguaje, y los sentidos que este genera, está en permanente disputa. Por algo vemos a explotados opinando igual que quien los explota, defendiendo intereses sectoriales contrarios a los suyos.
La oligarquía viene trabajando sobre la cuestión desde hace mucho. Resulta luego que, "por sentido común", el esclavo termina justificando a quien lo esclaviza. El "sentido común" se construye, y hay constructores de opinión interesados en que nunca tal sentido se vuelva en contra de ellos, los dueños de todas las cosas.


Apreciaciones sobre la Meritocracia
 
 


martes, 26 de abril de 2016

Mujer bonita es la que lucha

Un día como hoy, en 2001 fallecía el cuerpo de Lili Mazzaferro. 
"Lili fue mi abuela, yo soy la hija de Manolo, su hijo asesinado. Mi recuerdo de ella es inmenso, una mujer apasionada y valiente. Mi hija Eva tiene mucho de ella, en sus ojos sigue viva, y vive también en nuestro recuerdo. ¡Lili presente!"

Victoria Onetto, actriz, nieta de Lili Massaferro; comentario del 16 de julio de 2012 en el sitio web Filosofitis

A continuación las palabras del entonces Juez Camarista Eduardo Luis Duhalde 



El adiós a Lili Mazzaferro
Por Eduardo Luis Duhalde 

La larga e impiadosa enfermedad debió haber acabado con ella hace muchos años, si no fuera –no podía ser de otro modo– porque Lili, obstinada y tercamente, le dio dura batalla en nombre de la vida.
La geografía política pierde a una mujer luminosa que sumó pasiones, irreverencias y heterodoxias sociales. Sus amigos y compañeros de militancia lloramos la pérdida de quien fue ejemplo de coraje, coherencia ética y de compromiso político con una transformación social que soñó con las banderas del peronismo revolucionario.
Aquella belleza seductora que en los ‘50 devolvían los afiches de los cigarrillos Arizona, vestida de vaquera; la “Lily Gacel” que deslumbraba al bajar una escalera en La Casa del Angel; la musa de círculos áulicos de la intelectualidad argentina, inquieta e inteligente, no era ajena a una toma de posición, por entonces pasiva, frente al mundo que la rodeaba.
Cuando, en 1971, uno de sus 4 hijos –Manolo Belloni–, joven militante de las Fuerzas Armadas Peronistas, fue acribillado por la policía en un cruce de caminos del Rincón de Millberg, este hecho brutal e irreparable signó la vida de Lili. Convirtiendo su dolor en fuerza, hizo suyo el compromiso de aquel hijo que había muerto acariciando los sueños de un país distinto e igualitario, y a los 45 años, edad en que otros comienzan a vivir de recuerdos –o lo que es peor, a tratar de olvidar un pasado políticamente comprometido–, asumió la plena militancia. Cuando la detuvieron junto a Paco Urondo ya integraba un grupo operativo de las FAR. Asumí entonces su defensa ante aquella cámara especial conocida por el Camarón. Aunque era su amigo desde mucho antes, allí comencé a conocerla verdaderamente y vale detenerme en los recuerdos. Al ser indagada por el compuesto juez que le tocara en suerte, Lili cumplió circunspecta la diligencia. Sólo al despedirse lo miró al magistrado y le dijo con una sonrisa comprensiva: “Estás viejo, los años se te han venido encima. Te hace mal ser juez. Prefiero recordarte como antes”. Y salió esposada del despacho. No pidió clemencia ni favores a su antiguo compañero de baile en los salones de San Isidro. En la noche en que recuperó la libertad, el aparato represivo intentó con ella la última humillación: liberarla desde el Departamento de Policía, con su uniforme azul de presidiaria seis o siete tallas más grande que su diminuto cuerpo. “¿Adónde querés ir?”, le preguntamos. “Así como estoy, quiero cenar El Tropezón”, nos dijo. Y ese viernes, con Rodolfo Ortega Peña, la acompañamos, mientras ella hacía su entrada en el todavía esplendoroso restaurante de Callao, con la dignidad de una gran dama cubierta de pieles, aunque llevara solamente el raído y baqueteado uniforme carcelario.
Integrante de la organización Montoneros, tras el golpe genocida de 1976, ya en el exilio, integró la Comisión Argentina de Derechos Humanos (Cadhu), dedicando cotidianamente su esfuerzo a denunciar frente a los gobiernos europeos y los organismos internacionales las graves y sistemáticas violaciones a los derechos humanos. Recorrió Europa de arriba hacia abajo, una y otra vez. Roma, Madrid, París, Ginebra, Amsterdam, Londres, Estocolmo, supieron de su presencia incansable: alertó a los gobiernos, discutió con los diplomáticos, peleó por salvar vidas, efectuó y acompañó las denuncias sobre los millares de desaparecidos, dio cobijo y amparo a los organismos de familiares que hacían sus primeras salidas de la Argentina. El día que se escriba seriamente y en detalle cómo se aisló a la dictadura terrorista en el plano internacional, los esfuerzos de Lili Mazzaferro como integrante de la Cadhu serán relevantemente subrayados. Volvió al país y, aunque alejada de la actividad política, siempre fue una presencia solidaria, inclaudicable en sus principios. Fue la suya una vida plagada de sacrificios y con tal estrechez económica que, aun enferma, seguía buscando trabajo. Las ingratitudes de muchos las compensaba con el afecto de su familia y de sus amigos.
A los 74 años ha muerto La Pepa, como la conocimos en sus años militantes. No nos pongamos serios y circunspectos, aunque hayamos perdido a una gran mujer. Digamos con el humor que ella puso siempre en todo: ¡Viva la Pepa!


 

miércoles, 23 de marzo de 2016

40 años de lucha y ni un paso atrás

Comunicado de KOLINA

Este 24 de marzo no es uno más. Desde el restablecimiento del orden constitucional, cada año se fue avanzando en la conciencia de la construcción de la memoria, la verdad y la justicia, a veces sufriendo reveses durísimos como lo fueron las leyes de impunidad. Entre 2003 y 2015, esta construcción tuvo un impulso histórico definitivo con una política activa desde el Estado nacional. Ahora, a cuarenta años del golpe cívico militar, asistimos a una restauración conservadora en la que no solo peligran las conquistas, sino que crece un peligroso revanchismo contra quienes levantamos la bandera de los derechos humanos. Esta restauración conservadora no es un hecho aislado; se expande por toda Latinoamérica del mismo modo que el Plan Cóndor hizo que las dictaduras actúen coordinadamente entre países vecinos.

Asistimos a un frenético avance sobre las conquistas sociales y políticas. Como hace cuatro décadas se hizo a sangre y fuego, hoy se hace con las armas del poder mediático concentrado, que es el vocero de las corporaciones locales y trasnacionales.

Este 24 de marzo nos encuentra con ataques armados a locales políticos de fuerzas del campo nacional y popular; con despidos en los sectores público y privado; con represión; con criminalización de la protesta y la primera presa política a pocas semanas de asumido el nuevo gobierno; con reducción del presupuesto para educación; con desmantelamientos de políticas científicas, sociales y de salud. Nos encuentra con el pago sumiso a los fondos buitres, que es la versión siglo XXI de la obra maestra de Martínez de Hoz: la multiplicación de la deuda pública.

Por eso es necesario que este día no sea sólo de conmemoración de los 30 mil compañeros y compañeras detenidos desaparecidos. En su memoria pero también por las generaciones futuras es que debemos levantar las banderas de la memoria, la verdad y la justicia junto a Madres, Abuelas e HIJOS, junto a todo un pueblo que no va a dejarse arrebatar las conquistas ni atropellar sus derechos.

¡30 mil compañeros detenidos desaparecidos, presentes! ¡Ahora y siempre!




viernes, 11 de marzo de 2016

La globología en Santa Fé

Veamos como afectó en la provincia de Santa Fe el actual gobierno de la Alianza PRO:

Nuestra provincia está sufriendo los efectos de la restricción de la actividad económica, con conflictos laborales que tienen como víctimas fundamentales a los trabajadores y sus familias.
Las medidas económicas que ha implementado el gobierno macrista en sus primeros 90 días han impactado en la situación objetiva de la producción y el trabajo.

Devaluación, tarifazo, inflación, restricción del consumo, techo a las paritarias, ajuste fiscal, despidos. Nos preocupa que esta situación se siga deteriorando porque eso implica el sufrimiento de nuestro pueblo.

La organización y unidad del conjunto de los trabajadores será la única forma de hacerle frente a este ajuste. 

Comentarios de Lucila de Ponti, Diputada Nacional


jueves, 10 de marzo de 2016

La palabra de Hebe en La Plaza, siempre atendible

Nos provocan y lastiman de muchas maneras. Atropellan por decreto nuestra Ley Democrática y Constitucional de Medios Audiovisuales, para alegría del Patrón Magnetto. Muchos compañeros nuestros pierden su trabajo, y encima son insultados al verse tratados de "ñoquis". Balean a compañeras en la inauguración de un local. Hoy les han pegado a vecinos y a militantes en Merlo, por manifestar su oposición al ajuste neoliberal en marcha. Y hay mucho mas.

Van las palabras de Hebe en la marcha de los jueves, oportunas viendo el contexto y lo que viene:

La presidenta de la Asociación Madres de Plaza de mayo, Hebe de Bonafini comenzó diciendo que “esta semana ha sido fatal, como decía Martín (Sabbatella) recién. Yo creo están provocándonos, quieren que salga alguno de nosotros a cagarlos a balazos y eso es lo que hay que evitar. No provocan para eso, y si cometemos esa locura, ahí que nos va a ir mal. Entonces, compañeros, hay que responderles con lucha, con plazas llenas, con nuevos locales, nuevos medios de comunicación pero nunca con la violencia que ellos emplean contra nosotros. Lo que no hay que tenerles es miedo, ellos están cagados de miedo y por eso nos tiran balas, no tienen palabras, no tienen militantes, no llenan plazas y recurren a la violencia” consideró Hebe.
Hebe se refirió a la visita del presidente de Estados unidos, Barack Obama, y dijo “cuando venga este atorrante, este tipo bien sucio que es Obama hay que recibirlo con repudio porque su país es el que más invade en el mundo, mata pueblos enteros. Pero no incendiemos la bandera norteamericana, no, no hagamos eso, hagamos una lucha digna, que ellos nos envidien. No necesitamos quemar la bandera, el mundo entero repudia a Estados Unidos, nosotros tenemos que levantar nuestra bandera de la cual tenemos que estar orgullosos”.
Para finalizar, Hebe recordó a Néstor, Chávez y al Che al considerar que “a ellos se los recuerda como próceres, de los otros nadie se va a acordar. Tenemos que reunirnos, juntarnos, trabajar en la solidaridad como ellos nos guiaron. Hay que ayudar a los que se quedaron sin trabajo. El trabajo político empieza por la solidaridad. Faltan dirigentes que apoyen a los militantes, algunos salieron a hablar, Máximo, Larroque, Rossi, Moreno, Kicillof pero son pocos, todos deberían salir. Sé que están trabajando en algunas cosas, hay que tener paciencia. Hay que luchar y ellos lo hacen, contra todo, propios y extraños, hay traidores que nos están cagando. Cuando pasan estas cosas hay que decir quiénes son los traidores y pintar las paredes diciéndoles lo que son. Tuvimos a un Cobos y ahora se multiplicaron. Miren lo que dice el Che en este texto: la moderación es otra de los palabras que les gusta usar a los agentes de la colonia. Son moderados todos los que tienen miedo o los que piensan traicionar de alguna forma. El pueblo nunca es moderado”





miércoles, 9 de marzo de 2016

Carrió: Una farisea como portera del Paraíso

-Por Fabián Curotto-
 


En épocas en donde la restauración neoliberal nos pone a enfrentar tormentas en nuestra Patria tal vez no es prioridad poner en evidencia lo evidente, pero no dejaré de ocuparme de esta operadora -que es parte- de esta derecha que hoy gobierna.

Quienes decían buscar unidad ya se enfrentan hasta con sus propios huesos. Hubo en días recientes declaraciones desafortunadas -cuando no- por parte de Elisa Carrió; Lilita le dicen los suyos, GoriLilita quien escribe. Ahora el blanco es el Papa Francisco, mirado con desprecio por muchos sectores del "establishment" desde que explicitó mas claramente su aprecio por la Doctrina Social de la iglesia.

Decía hoy Fortunato Mallimaci, sociólogo e investigador del campo religioso: “Francisco rechaza la explotación capitalista y el neoliberalismo, e identifica que todo eso caracteriza al gobierno de Macri, con su cultura mercado friendly y sus funcionarios que fueron CEO de multinacionales"

Pero vayamos a algunas de las últimas declaraciones de Carrió:

“El papa Francisco se saca fotos con corruptos”. No agregó mucho mas, pero en lo particular no soy quien para objetar si Francisco debía o no recibir a "mil causas" Macri y a su esposa, Juliana Awada, la de los talleres clandestinos.

"Quiero un pastor, no un político", no entendiendo la concreta gravitación política de un Papa, su rol internacional como Jefe de Estado y su posibilidad de arbitrar en conflictos geo-políticos..

"Yo sí voy a ir al cielo, no sé Francisco", y aquí me remito a lo que expresó Jesús a los fariseos:


"¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas!, que cierran la puerta del reino de los cielos para que otros no entren. Y ni ustedes mismos entran, ni dejan entrar a los que quieren hacerlo."
Cierran la puerta del Reino para que otros no entren... Tantos se creyeron dueños de las puertas del Cielo. Oír a alguien diciendo quien puede entrar y quien no puede hacerlo, nos hace pensar sobre si sólo en la materia "Vida eterna" es que pretenden endilgarse el derecho de opinar quien puede y quien no cada cosa, según su "iluminado" criterio.

Agregaba Jesús: "¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas!, que recorren tierra y mar para ganar un adepto, y cuando lo han logrado, hacen de él una persona dos veces más merecedora del infierno que ustedes mismos."

"¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas!, que separan para Dios la décima parte de la menta, del anís y del comino, pero no hacen caso de las enseñanzas más importantes de la ley, que son la justicia, la misericordia y la fidelidad. Esto es lo que deben hacer, sin dejar de hacer lo otro. Ustedes, guías ciegos, cuelan el mosquito, pero se tragan el camello!"

"¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas!, que son como sepulcros blanqueados, bien arreglados por fuera, pero llenos por dentro de huesos de muertos y de toda clase de impureza. Así son ustedes: por fuera aparentan ser gente honrada, pero por dentro están llenos de hipocresía y de maldad." "¡Serpientes! ¡Raza de víboras!"

La palabra de Jesús, en Mateo 23, o lo que se le ocurra decir a Carrió, cada uno elije.

No dejo pasar la ocasión para recomendar una vez mas, ya que hablamos de Francisco, su valiosa intervención frente a organizaciones sociales en el Estado Plurinacional de Bolivia, que sería una forma agradable de terminar esta nota, que se ocupó de algunas declaraciones arbitrarias de Elisa Carrió, farisea contemporánea. Aquí el enlace, Francisco en Bolivia “Tierra, techo y trabajo para todos nuestros hermanos y hermanas. Lo dije y lo repito: son derechos sagrados.”