domingo, 3 de agosto de 2014

Sobre la soberanía y quien tiene el mando.

Por Gabriel Monzón *

“El nacionalismo de ustedes se parece al amor del hijo junto a la tumba del padre; el nuestro, se parece al amor del padre junto a la cuna del hijo (...) Para ustedes la Nación se realizó y fue derogada; para nosotros, todavía sigue naciendo”. Jauretche

Curioso mi país, tu país.
Curiosa la potestad delegada para dirimir problemas en los tribunales de un estado de un país extranjero.
Curiosa la concepción de soberanía de la dirigencia no Peronista.

Estamos en una situación absolutamente novedosa. Así como en alguna vez sorprendimos con las huellas digitales, la transfusión de sangre o el dulce de leche, hoy volvemos a sorprender siendo la punta de lanza de la lucha contra las corporaciones financieras internacionales.

Había una vez un Presidente que heredo una pesada carga generada por otros, y en lugar de solucionarlo, tomo un par de medidas equivocadas. La historia económica y política del país conoció esas medidas con los nombres que le pusieron desde el poder político de entonces: el Blindaje y el Megacanje. Ambos fueron vendidos como la solución a los problemas del país. Por supuesto que ni siquiera pensaron en el Pueblo. Solamente titularon de manera escandalosa la mayor traición al Pueblo desde la economía desde 1983.

Pero lo curioso (el término curioso supongo que aparecerá varias veces en este escrito) es que no creo en las malas intenciones de los que lo llevaron adelante. Ellos, a los que vamos a comenzar a llamarlos por su nombre, De La Rúa, Machinea y Cavallo, fueron bienintencionados. No me cabe la menor duda que cuando tomaron las decisiones que provocaron el mayor desastre económico y de violación de la soberanía, pensaban que hacían lo mejor.

Y ahí es donde debemos pararnos. Y la peligrosidad del discurso de la oposición. Ellos, que vendieron las decisiones y el futuro, curiosamente hoy critican lo que nuestro Gobierno está llevando adelante.

De La Rua, Machinea y Cavallo generaron un canje de bonos (debemos decir que esos bonos fueron en su mayoría emitidos en la década liberal infame) poniendo como jurisdicción para dirimir los conflictos en tribunales de un estado de Estados Unidos. Generando lo que hoy vivimos. Un País soberano, reconocido como el de más rápida recuperación con independencia económica, negociando con un fondo de inversión.

Pero completemos la historia.

Es curioso que nuevamente estemos reivindicando la Década Ganada. En 10 años, sin apoyo externo, con un default provocado por un Estado diezmado por quienes permitieron que lo hagan (Jauretche se me viene a la cabeza tantas veces gritando Cipayos! Scalabrini se me sienta en el hombro y me dicta) mi País, tu País genero un círculo virtuoso que hizo que se ponga blanco sobre negro: la distribución es posible, la industrialización es posible, la nacionalización de los recursos es posible, el futuro es posible, demostrando que el derrame solamente es una quimera de dominación.

Y el concepto de soberanía surge. Inevitablemente. Surge con una fuerza inusitada porque la soberanía debe ser Popular, debe estar empoderada en el Pueblo. Debe sentirse en cada una de las acciones que efectuamos. Y eso solamente lo llevamos adelante en pocos momentos de la historia. Yrigoyen, Perón, Illia, Néstor, Cristina ahora.

La Soberanía no es la declamación de Carrió, el discurso vació de Solanas, los vaivenes de Bullrich, la tibieza de Binner, la traición de Donda, el discurso demagogo de Massa. La Soberanía es generar acciones que construyen la independencia. Porque la dominación tienen aristas variadas: tecnológicas, culturales, educativas, económicas. Y desde hace 10 años si algo tiene este proyecto es bien en claro lo que es la Soberanía para los Peronistas. Otros sectores tienen otro concepto de Soberanía. Y ahí es donde radica el peligro.

La lucha es desigual: mi País, el tuyo, contra una concentración económica que tiene tiempo. Mientras nosotros debemos ratificar el poder político cada dos años, ellos pueden esperar. Porque nosotros buscamos el bienestar del Pueblo (otra arista de la Soberanía) mientras ellos tienen otras motivaciones. Y en esa lucha desigual me siento tranquilo: nuestra decisión y nuestro Poder es mayor.

Con este tema se discute quien es el que tiene el poder: si la Política o la Economía. Y, mal que le pese a algunos compatriotas, el poder hoy pasa por la Política. Porque si la Política se doblega a la Economía, el futuro de todos los pueblos del mundo esta condenado.

"La riqueza en tanto capacidad de acción, poder, independencia, voluntad y aún espíritu, no es riqueza de estas tierras. Es riqueza particular de los capitalistas extranjeros, así como el valor económico, político o social de las cosechas son del propietario y no del peón que las sembró, cuidó y cosechó”. Scalabrini Ortiz.

* Gabriel Monzón es Secretario Técnico de la
Confederación Parlamentaria de las Américas


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