-Por Fabián Curotto-
En notas anteriores he venido argumentando la inconveniencia, para los sectores populares, de un hipotético triunfo de Domingo Cavallo en las próximas elecciones de octubre, esta vez representado en la figura del mascarón de proa elegido por el capital ultra concentrado, es decir, por Mauricio Macri. No es provocación lo que acabo de decir, es paralelismo histórico, antes que algún defensor de monopolios y hegemonías empresariales se enoje al leer mi caracterización del programa de gobierno que viene a atacar de lleno el bolsillo de los trabajadores. El mismo Cavallo lo dijo "Macri tiene el mejor equipo", reconociendo en esas filas a sus muchachos.
Por eso, porque menciono al bolsillo, esta vez me detendré más en cuestiones económicas que en cuestiones políticas, por mas que las dos están sin dudas entrelazadas.
Decía nuestro recordado Raúl Scalabrini Ortíz "Estos asuntos de la economía y finanzas son tan simples que están al alcance de cualquier niño. Solo requieren saber sumar y restar. Cuando usted no entiende una cosa, pregunte hasta que la entienda. Si no la entiende es que están tratando de robarle."
Alguna vez habrán sentido que se nos quiere tomar como limitados cuando hablamos de economía. Que no nos subestimen en tal punto, ni subestimemos nosotros al otro. Si sabemos sumar, restar y comprender porcentajes ya estamos en condiciones de debatir económicamente, lo único que restaría es sincerar que banderas tenemos en nuestra consideración y sincera estima a la hora de ese debate. No deberíamos tener problema en hablar de economía con un defensor del libre mercado; el tema es lograr que sincere que la bandera argentina no está entre sus prioridades y que para él los números macro económicos significan por si solos muchísimo mas que la Justicia Social. Creo que el problema radica ahí, en el sinceramiento de los intereses que defienden cuando argumentan algo. Si vinieran quienes nos hablan de la ventaja de un ajuste y nos dijeran "soy gerente del Grupo Techint -o de Cargill- y desde esos intereses sectoriales pienso y hablo", todo sería menos hipócrita y mas fácil. Pero no, además de no ser gerentes de esas firmas, en su discursito mencionan a la Argentina poniendo cara de San Martín, mientras conceptualmente acaban valorando más el proteger los intereses de las corporaciones transnacionales que a la soberanía económica de los Estados.
Y algunos nos hablan de 'impostergables ajustes', apoyándose en la palabra crisis. Es decir, parten de dignósticos ficticios para intentar aplicar sus pésimas recetas. La mayor parte de esos que nos hablan no son tontos; son lobbistas, son operadores o integrantes de fundaciones que defienden los intereses económicos de quienes los financian. Tontos son los que repiten las palabritas y conceptos de éstos estafadores en contra de los intereses de los vecinos de su barrio -y a veces hasta de sus propios intereses- y sin cobrar un mango por tamaña agachada apátrida. Eso es ser verdaderamente tontos.
Nadie serio puede presentar como "crisis alarmante" el actual escenario en donde las políticas de carácter contracíclico mantuvieron en Argentina la capacidad de consumo de las mayorías y en donde, en un contexto internacional muy difícil, se mantuvo el crecimiento. No se creció a un 10% anual en este 2015 -ningún país lo hizo- pero se creció. No da negativo ese indicador, por mas vueltas que los voceros de la oligarquía quieran darle. Y agrego este dato nada menor de 2003 a esta parte acá, cuando se crece, se redistribuye ese crecimiento. Las prioridades sociales del Proyecto siguen estando claras. Será eso lo que en realidad molesta.
Ahora, económicamente hablando ¿qué es ajustar?. Hace unos días Carlos Heller brindaba unas cinco o seis palabras clave que me ocupé de sistematizar de la siguiente manera. Ajustar implica devaluar (busquen la palabra devaluar y se encontraran con "quitar valor"). ¿Quitar valor a qué cosa? Principalmente a los ingresos de un trabajador, es decir al salario, como así también a las jubilaciones. Si sube el dolar oficial los comerciantes, para salvar momentáneamente la ropa, tienen posibilidad de trasladar esa suba a los precios.
Ya sé, quien lee esto no es tonto. Claro que es evidente que, si quienes le compraban pierden poder adquisitivo, sus ventas caerán, por lo cual ese "salvar sus pilchas" es una cuestión solo momentánea. Ya le llegará al pequeño comerciante también el veneno de ese ajuste, aunque no en la primera curva. Pero prescindiendo de algún empleado puede patear la pelota hacia adelante un tiempito mas.
Y llegamos a la posibilidad de que un ajuste, entonces, enfríe la economía pues achica el movimiento del mercado interno. ¿Puede que eso desacelere un poco más la inflación? Claro que puede suceder tal cosa: si se consume poco, si no hay a quien venderle el stock... puede ser que los precios no suban tanto. Allí, entre las tumbas de un cementerio, la inflación deja de ser un problema, como en todo lugar donde la actividad comercial es mas bien nula.
Ya hablamos del comerciante que, ante la caída de sus ventas, prescinde de alguno de sus empleados para "achicar gastos". Esta lógica genera desempleo, desocupación. Si en éste párrafo se acordaron de la década del noventa, les juro que no es casualidad.
Deteniéndonos en el contexto internacional no resulta creíble que por el sólo hecho de devaluar fuertemente nuestra moneda crecerán automáticamente las exportaciones, y de modo sustancial. Afuera no hay tanta caja como hace unos años. A Brasil, por nombrar un caso, por mas que le dejemos nuestra producción automotriz a precio de caramelos, no se le puede vender en el volumen en que lo hacíamos hace unos años, pues está afrontando problemas estructurales en este momento. Además cuando se produce algo "a precio de caramelos" ya sabemos que es el trabajador el que está siendo explotado ¿o hace falta recordar también este punto?
Resumiendo: las propuestas neoliberales que proponen los Melconián, los Sturzenegger, los Cavallo y hasta los Redrado, pueden ser presentadas con términos que no remitan tanto a los noventa, pero son el retorno de aquel saqueo en beneficio de unos pocos. Que no quepa una sola duda respecto a esto. No defienda el pueblo los intereses del sector que excluyó a nuestros viejos, sector que la única discusión que tiene respecto a qué hacer con los trabajadores es si conviene explotarlos o directamente excluirlos. Para ellos los trabajadores son un costo mas para evaluar a la hora de sus negocios, nunca los ven como titulares de derechos que merecen ser prioridad al momento de cualquier consideración.
Y más allá de números "macro" o "micro", pensemos que tipo de sociedad queremos construir, recordando aquello que dijo un compañero; "Los números (de la economía) tienen que cerrar con la gente adentro, no con la gente afuera: eso lo hace cualquiera".
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jueves, 3 de septiembre de 2015
martes, 4 de febrero de 2014
Cambiemos el final de la pelicula
Por Fabián Curotto
Habitualmente reviso datos históricos, buscando paralelismos entre las acciones de los variados actores de una sociedad en distintas épocas, ante situaciones similares, mas allá de las coyunturas o contextos mas o menos diferentes.
Hace unos dias veiamos en algun medio un archivo de Raul Alfonsín en 2004 advirtiendo sobre como planeaban los grupos concentrados y especulativos de la economía un golpe económico contra el entonces presidente Néstor Kirchner.
El mismo Alfonsín fué víctima de uno de esos golpes por parte de sectores que -aprovechándose de algunas circunstancias propicias, muchas de ellas debidas al titubeo a la hora de tomar medidas económicas de fondo- en nada se preocuparon por el daño que le hacian al pais, al pueblo, e hicieron su "egoísta cosecha" para pocos. Entonces ganaron los de siempre.
En Brasil José Sarney por entonces tenía problemas también en éste sentido. En la economía, el gobierno de Sarney adoptó una política considerada demasiado heterodoxa por los gurúes de Wall Street. Entre las medidas más destacadas estuvo el "Plan Cruzado" vigente desde el 28 de febrero de 1986: este Plan disponía la fijación general de los precios por 12 meses, introducción del cruzado como nueva moneda ante la severa devaluación del cruzeiro, y la adopción del reajuste automático de salarios siempre que la inflación alcanzaba o sobrepasaba el 20% del nivel de precios.
Habitualmente reviso datos históricos, buscando paralelismos entre las acciones de los variados actores de una sociedad en distintas épocas, ante situaciones similares, mas allá de las coyunturas o contextos mas o menos diferentes.
Hace unos dias veiamos en algun medio un archivo de Raul Alfonsín en 2004 advirtiendo sobre como planeaban los grupos concentrados y especulativos de la economía un golpe económico contra el entonces presidente Néstor Kirchner.
El mismo Alfonsín fué víctima de uno de esos golpes por parte de sectores que -aprovechándose de algunas circunstancias propicias, muchas de ellas debidas al titubeo a la hora de tomar medidas económicas de fondo- en nada se preocuparon por el daño que le hacian al pais, al pueblo, e hicieron su "egoísta cosecha" para pocos. Entonces ganaron los de siempre.
En Brasil José Sarney por entonces tenía problemas también en éste sentido. En la economía, el gobierno de Sarney adoptó una política considerada demasiado heterodoxa por los gurúes de Wall Street. Entre las medidas más destacadas estuvo el "Plan Cruzado" vigente desde el 28 de febrero de 1986: este Plan disponía la fijación general de los precios por 12 meses, introducción del cruzado como nueva moneda ante la severa devaluación del cruzeiro, y la adopción del reajuste automático de salarios siempre que la inflación alcanzaba o sobrepasaba el 20% del nivel de precios.
El "Plan Cruzado" tuvo efecto inmediato en la contención de la inflación y en el aumento del poder adquisitivo de la población, alzando el país a un clima de breve euforia. Miles de consumidores pasaron a fiscalizar y a denunciar los aumentos de precios en el comercio, quedándose conocidos como "los fiscales de Sarney". Sin embargo, cuatro meses después, surgieron problemas: porque "ocurrió" una grave crisis de abastecimiento, desapareciendo llamativamente las mercancías de los mercados, mientras algunos integrantes de la cadena comercial pasaron a vender muy por encima del precio fijado para así "salvar sus ropas".
Claro, habia en las sombras muchos interesados en que un plan de acuerdos para cuidar el bolsillo de los consumidores fracase totalmente: el Consenso de Washington estaba en marcha, el neoliberalismo venía a adueñarse de los destinos de toda latinoamerica por al menos una década, tiempo que fue suficiente para realizar su saqueo, en base a privatizaciones, "libre comercio" y endeudamiento extremo de nuestros países.
En el medio estuvieron los idiotas útiles de siempre, que creyéndose parte de "los vivos" se vieron no mucho despues entre los tantos perjudicados, esos comerciantes de "clase media trabajadora pero engreída" de la que suelo hablar, que sueña o juega a ser parte de "los poderosos de siempre", les copia la pose y el discurso a los oligarcas y nunca llegan a advertir que son utilizados circunstancialmente por estos últimos para llevar adelante sus propósitos mezquinos y antinacionales.
El compañero Jorge Giles el último domingo publicaba su nota titulada "Ya nos dimos cuenta", en la cual expresa "La principal diferencia entre esta época y épocas pasadas es que esta vez nos dimos cuenta. Sí, nos dimos cuenta de que hay un golpe financiero en marcha, que empujan para que desbarranquemos, que retienen 3.500 millones de dólares de soja en los silobolsas, que operan con total impunidad desde los medios masivos de comunicación, que Alfonsín tenía razón y que Néstor y Cristina también tenían razón cuando denunciaron al complejo agrofinanciero, bancario y mediático como enemigos de la democracia. “Las corporaciones”, que le decimos."
Pero habla de final abierto, y es "porque para cerrar el ciclo de estos golpes antidemocráticos se precisa una densidad social mayor y de tal peso que pueda barrer de cuajo cualquier alzamiento de estos “carapintadas” de guantes blancos."
Y agrega "hay que hacer aún mucha docencia y pedagogía de bolsillo para avivar a los zonzos que se prenden con la pizarra del dólar ilegal y “los precios que se suben a las nubes” mientras se registra un nuevo récord en el turismo local y la Presidenta anuncia el Plan Progresar para los jóvenes de 18 a 24 años.
Cuando una gran mayoría popular se haya dado cuenta de que esto es un golpe recurrente, cuando se entienda y comprenda que con el “círculo rojo” de la vieja y nueva oligarquía pierde el pueblo, cuando se huela que atrás de una corrida cambiaria vienen por el petróleo y el agua, por tu ahorro y tu trabajo, por tu paz y tu descanso, entonces y sólo entonces tendremos ganado el derecho de aflojar la guardia. Mientras tanto, la lucha continúa."
Y claro, la lucha continúa, y muchos de los que deberían jugar en nuestro equipo ya empezaron a confundirse, ya comenzaron a hacerle el juego a ese uno o dos por ciento de la población, a esa oligarquía terrateniente o financiera que una vez mas pretende -y hasta logra- utilizarlos, para luego desecharlos, por no considerarlos de los suyos sino simple "aliados" circunstanciales, como ocurrió tantas veces.
Finaliza Giles: "Alguna vez dijimos que los sectores parasitarios nucleados alrededor de la Sociedad Rural y el Grupo Clarín eran los herederos del virrey Sobremonte: les desvelan las reservas del Banco Central porque quieren quedarse, más temprano que tarde, con el botín del tesoro nacional.
Nos quedamos cortos: quieren quedarse con todo el Estado para volver
a endeudarnos y para que activos como el petróleo se vuelvan a rematar
por chirolas y moneditas sin valor. Esta vez nos dimos cuenta.
Multiplicar esta verdad es la tarea."
Arteche y la puta madre que te parió ! gritaba aquel engreído personaje
de la película Plata Dulce al darse cuenta que el oligarca especulador lo
había utilizado y descartado, al tiempo que se iba con dólares mal habidos
al exterior. A determinados actores de la economía les digo: no sean víctimas de "Arteche" ni de los cómplices de Arteche -los Melconián, los Magnetto-, no sean boludos !
Podemos cambiar esta vez y definitivamente el final de la película, si somos concientes de nuestro rol activo, de nuestro protagonismo colectivo
como ARGENTINOS -y no como otra cosa- dentro de la construcción
cotidiana de nuestro país.
Nos quedamos cortos: quieren quedarse con todo el Estado para volver
a endeudarnos y para que activos como el petróleo se vuelvan a rematar
por chirolas y moneditas sin valor. Esta vez nos dimos cuenta.
Multiplicar esta verdad es la tarea."
Arteche y la puta madre que te parió ! gritaba aquel engreído personaje
de la película Plata Dulce al darse cuenta que el oligarca especulador lo
había utilizado y descartado, al tiempo que se iba con dólares mal habidos
al exterior. A determinados actores de la economía les digo: no sean víctimas de "Arteche" ni de los cómplices de Arteche -los Melconián, los Magnetto-, no sean boludos !
Podemos cambiar esta vez y definitivamente el final de la película, si somos concientes de nuestro rol activo, de nuestro protagonismo colectivo
como ARGENTINOS -y no como otra cosa- dentro de la construcción
cotidiana de nuestro país.
Etiquetas:
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